Mbappé va a la guerra
Salió ante los medios a disparar contra Arbeloa y Arbeloa le devolvió el fuego. Cuando Kylian supo que no sería titular en el Clásico se encendió la mecha...
Ese supuso el primer cañonazo, que Arbeloa esquivó (“Yo no le dije esa frase, ya me gustaría tener cuatro delanteros, no me habrá entendido bien...”, respondió cuando pasó por la sala de prensa). Pero había más en el arsenal. Como hiciera Florentino Pérez en su histórica conferencia de prensa del martes, Mbappé se saltó el protocolo y dio barra libre al número de preguntas en la zona mixta del Bernabéu. Quería explayarse. Quería lanzar mensajes. Y no quería dejar palo por tocar.
“Teníamos una estructura de idea de juego y lo dejamos escapar en la segunda parte de la temporada”.
Mbappé, tras el 2-0 al Oviedo
Porque se guardó un segundo cañonazo para su todavía entrenador, de los que duelen. Revestido de una crítica directa al cambio de Xabi Alonso (con el que tenía buen feeling) por Arbeloa. “Empezamos bien la temporada, en Liga, en Champions... pero lo perdimos en la segunda parte. Y duele mucho, porque siento que teníamos una estructura de idea de juego y lo dejamos escapar”. Esa ya no la dejó pasar Arbeloa. “Me parecería bien que pensase eso, seguramente él ha metido muchos más goles en la primera parte de la temporada que en la segunda”. Para entonces no se hacían prisioneros.
Arbeloa, justo antes del pitido inicial en el partido contra el Oviedo. OSCAR DEL POZOEl punto de máxima fricción en el intercambio sobrevino cuando a Arbeloa se le transmitió otra frase del delantero, en la que decía que estaba para ser titular ante el equipo carbayón. “Mientras me siente en esta silla, decido yo. Si no les parece bien, que esperen al siguiente”. Ración de autoridad.
Fracturas y mensajes cruzados
Se pueden rastrear tres momentos que emponzoñaron la relación distante de por sí entre entrenador y megaestrella. El principal, que Mbappé quería el foco del Clásico a toda costa. Y cuando en la sesión del sábado, la última previa al viaje a Barcelona, supo que no sería titular... todo se desencadenó. Se retiró del entrenamiento en los minutos finales alegando unas molestias y misteriosamente no apareció en la convocatoria final, hecha pública nueve horas antes del partido del Camp Nou. Ni siquiera como recurso de emergencia, como sí hizo para la final de la Supercopa en Arabia estando aún Xabi... Arbeloa, que dejó caer durante su comparecencia el “gran ego” de los jugadores, aludió expresamente a esa ausencia en Barcelona. “Un jugador que hace cuatro días no pudo ni estar en el banquillo hoy (por ayer) debía salir en la segunda parte...”. Si no huele a castigo, lo parece.
“No hemos creado lo que es el Real Madrid con jugadores que salen al campo vestidos de esmoquin”.
Arbeloa, tras el 0-2 en el RCDE Stadium, al ser preguntado por el compromiso de Mbappé.
Un segundo choque, pero que ocurrió antes en el tiempo, fue la conferencia de prensa de Arbeloa en el RCDE Stadium, tras el 0-2 al Espanyol y tras encajar tres preguntas sobre el compromiso de un Mbappé que aterrizó en avión privado Madrid de su polémica escapada italiana aún lesionado y sólo doce minutos antes de que empezase el partido de sus compañeros. “No hemos creado lo que es el Real Madrid con jugadores que salen al campo vestidos de esmoquin”, fue el dardo. Hasta el momento, el único pellizco en público. Pero que dentro del club resonó, y mucho. Señal de lo que se iba a cocer esa semana preClásico.
Mbappé, en el banquillo madridista durante el partido contra el Oviedo. JESUS ALVAREZ ORIHUELAHubo un tercero, más inadvertido. Anoche, en el juicio sumarísimo del Bernabéu al equipo con el Oviedo de testigo. Arbeloa gastó una ventana de cambios exclusivamente para meter a Mbappé. Sin nadie más, expuesto. ¿Resultado? Una pitada tamaño XL para el francés, que la encajó con una media sonrisa.
Otro ajuste de cuentas
El internacional bleu intentó, durante el partido, aparentar tranquilidad. Hasta las cámaras le captaron intentando bromear con Alaba, que cuando detectó la exposición pública, cortó el momento jocoso en seco. Era el preludio. Mbappé estaba cocinando internamente la traca de después. La sucesión de mensajes bajo la línea de flotación no se los llevó solo Arbeloa. También apuntó al vestuario a colación de ese polémico viaje a Cerdeña con su pareja aún recuperándose de una pequeña lesión muscular. “Tenía la autorización el club para no estar en Madrid y no fui el único de la plantilla que no estaba...“. Ouch. Ese fin de semana no estuvieron en el RCDE Stadium, además del francés, Ceballos (castigado) y los lesionados Güler, Rodrygo y Militao, pero este último había sido operado apenas cinco días antes en Finlandia. De hecho, Kylian insinuó, de nuevo, que hay más malos rollos de puertas adentro. “Yo prefiero hablar aquí. Muchos no lo hacen y yo tengo que mirar la prensa para saber lo que piensan...”.
El Real Madrid se ha encontrado con una nueva fuente de preocupación para estas dos semanas que quedan de temporada, con apariencia de martirio interminable, como las dos anteriores. Y con Valdebebas siendo un campo de minas.


