Más que mano firme, mano libre
El club deberá respetar el diagnóstico de Mourinho o del que venga, por doloroso que parezca.
El portugués o el que llegue se encontrarán con un solo lateral derecho, porque se da por hecha la salida de Carvajal, y tres izquierdos, todos incompletos. Entre los centrales, Alaba sale y Asencio parece más fuera que dentro. Pendientes de evaluación quedan Fran García, Camavinga, Mastantuono y Gonzalo, todos con contrato. Se anuncia la llegada de Nico Paz para un puesto en que ya hay dos estrellas, Güler y Bellingham, blindados, mientras sigue faltando un mediocentro puro, figura que escasea en el mercado. Y ni Rodrygo, que ha ido muy a menos, ni Mendy, eterno lesionado, ni Militao estarán para el comienzo del próximo curso.
El asunto Valverde, héroe y villano en la misma estación, también está por resolver, como la falta de un delantero puro que asegure una presencia constante en el área. Endrick está por evaluar para el papel, pero su futuro no es prometedor con Vinicius y Mbappé, intocables y, hasta ahora, frecuentemente incompatibles. Así que al margen de decidir si la solución es castrense o diplomática, de si es posible la reconciliación general y de si hay un verdadero capitán a bordo, parece imprescindible una reforma en la plantilla. No será fácil si al técnico le imponen de salida buena parte de los futbolistas que llevan dos años de fracasos.


