Marco Rubio afirmó que la paz entre Israel y Líbano es posible y acusó a Hezbollah como el único obstáculo
Washington viene presionando en este frente desde mediados de abril, cuando Rubio actuó como mediador en la primera negociación directa entre delegaciones israelí y libanesa desde 1993. Aquel encuentro, celebrado en el Departamento de Estado, no produjo acuerdos concretos, aunque sí una tregua temporal firmada el 16 de abril y prorrogada por tres semanas. El propio Rubio la calificó de “oportunidad histórica”, aunque advirtió que el proceso “tomará tiempo” y que las “complejidades de décadas” no se resolverán en una sola jornada.

El conflicto tiene su origen el 2 de marzo, cuando Hezbollah lanzó cohetes contra el norte de Israel en respuesta a la ofensiva conjunta israelí-estadounidense contra Irán, que días antes había causado la muerte del líder supremo iraní, Alí Khamenei. Fue el inicio de una nueva fase del enfrentamiento, que ya había producido trece meses de combates tras los ataques del 7 de octubre de 2023, interrumpidos por un alto el fuego en noviembre de 2024 que Israel nunca respetó plenamente.
Las posiciones siguen siendo difícilmente conciliables. El presidente libanés, Joseph Aoun, exige que Israel cese los bombardeos y retire sus tropas del sur antes de reanudar cualquier negociación. Netanyahu condiciona cualquier avance al desarme de Hezbollah. El Ejército israelí publicó además mapas de una “línea de defensa adelantada” que se adentra varios kilómetros en territorio libanés e incluye decenas de poblaciones cuyos habitantes no han podido regresar.


