Marco Rubio afirmó que la paz entre Israel y Líbano es posible y acusó a Hezbollah como el único obstáculo

El secretario de Estado presiona para que el Ejército libanés desame al grupo chií mientras los bombardeos israelíes suman más de 2.700 muertos desde marzo

Infobae
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó este martes que un acuerdo de paz entre Israel y Líbano es “inminentemente posible” y debería alcanzarse en el corto plazo, al tiempo que señaló al grupo terrorista Hezbollah como el único obstáculo real para avanzar en las negociaciones. Sus declaraciones se producen cuando el conflicto suma ya 2.696 muertos en territorio libanés, pese a la vigencia nominal de un alto el fuego desde el 17 de abril.


“El problema entre Israel y Líbano no es Israel o Líbano, es Hezbollah”, declaró Rubio en una rueda de prensa, en una formulación que reproduce la posición del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. El jefe de la diplomacia estadounidense reclamó que las autoridades libanesas y su Ejército sean capaces de “empezar a plantar cara” al grupo terrorista chií y proceder a su desarme, una exigencia que Beirut ha rechazado como condición previa a cualquier negociación.

Washington viene presionando en este frente desde mediados de abril, cuando Rubio actuó como mediador en la primera negociación directa entre delegaciones israelí y libanesa desde 1993. Aquel encuentro, celebrado en el Departamento de Estado, no produjo acuerdos concretos, aunque sí una tregua temporal firmada el 16 de abril y prorrogada por tres semanas. El propio Rubio la calificó de “oportunidad histórica”, aunque advirtió que el proceso “tomará tiempo” y que las “complejidades de décadas” no se resolverán en una sola jornada.

El contexto en el que se producen estas declaraciones es de violencia sostenida. Según el Ministerio de Sanidad libanés, desde el 2 de marzo han muerto 2.696 personas y otras 8.264 han resultado heridas como consecuencia de los bombardeos israelíes, un balance que incluye 103 profesionales sanitarios y daños en más de una quincena de hospitales. Israel ejecutó en las últimas semanas más de 50 ataques aéreos diarios en el sur del país, con operaciones de demolición que el Ejército atribuye a infraestructuras de Hezbollah.

Vehículos militares israelíes maniobran en el lado libanés de la frontera, vistos desde la Alta Galilea en el norte de Israel, el 27 de abril de 2026
(Líbano, Hizbulá/Hezbolá) EFE/EPA/ATEF SAFADI

Vehículos militares israelíes maniobran en el lado libanés de la frontera, vistos desde la Alta Galilea en el norte de Israel, el 27 de abril de 2026 (Líbano, Hizbulá/Hezbolá) EFE/EPA/ATEF SAFADI

El conflicto tiene su origen el 2 de marzo, cuando Hezbollah lanzó cohetes contra el norte de Israel en respuesta a la ofensiva conjunta israelí-estadounidense contra Irán, que días antes había causado la muerte del líder supremo iraní, Alí Khamenei. Fue el inicio de una nueva fase del enfrentamiento, que ya había producido trece meses de combates tras los ataques del 7 de octubre de 2023, interrumpidos por un alto el fuego en noviembre de 2024 que Israel nunca respetó plenamente.

Rubio insistió en que Washington está “muy comprometido” con el proceso y hará “todo lo posible” para que ambas partes sigan dialogando y se avance hacia un “alto el fuego permanente”. Reconoció, no obstante, que lograrlo “no va a ser fácil” mientras Hezbollah mantenga su capacidad operativa en el sur de Líbano. El líder del grupo, Naim Qasem, calificó las negociaciones de “sumisión y capitulación”, y la milicia respondió en abril con nuevos ataques con cohetes contra localidades del norte de Israel.

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