Los playoffs, un ultimátum para un River bajo sospecha
El muy mal partido ante Atlético Tucumán desnudó que Coudet todavía no armó un equipo confiable, capaz de ganar en Brasil pero de perder contra el rival más débil de visitante. Ya en la definición del Apertura, llega una cuenta pendiente: hace 19 torneos mano a mano que River no llega a una final.
Con un pésimo primer tiempo y algo de mala suerte en el segundo -mejorado parcialmente con los cambios, en especial por el ingreso de Lautaro Pereyra-, River perdió tres puntos que no le afectan para el segundo puesto en el Apertura pero que le pueden costar muchísimo para la tabla anual a final de año, ya con Boca por encima. Pero en todo caso, lo que dejó el 0-1 ante Atlético Tucumán es la confirmación de un River difícil de confiar y en el que, cuando los resultados no ayudan, queda poquito para rescatar, capaz de ganar en Brasil pero de perder contra un rival que hacía más de 250 días no sumaba ni un mísero punto como visitante.
Más allá de lo evidente, que Gallardo fracasó en las compras de los últimos mercados y que dejó un plantel muy mal armado, Coudet -todavía el menos culpable de todos- empieza a tener sus responsabilidades. Los números aún le sonríen, con ocho triunfos en once partidos -un milagro-, pero algunas decisiones son extrañas.
Aníbal Moreno, por ejemplo, no puede jugar todos los partidos: corre el riesgo de lesionarse como pasó como Fausto Vera y, sin descanso mental, su aporte se convierte en mínimo. Facundo Colidio tampoco puede jugar los 90 minutos con su apatía habitual. Ian Subiabre tampoco puede sumar titularidades sin ninguna contraprestación a cambio. Lo mismo para Tomas Galván.
El dibujo final fue un esperpento, digno de un meme: River terminó jugando con un sistema hasta el que es difícil de ponerle números, acaso un 4-1-5 o quién sabe qué. Se supone que fue con Beltrán; Freitas (?), Pezzella, Rivero, Acuña; Moreno; Páez, Juanfer Quintero, Colidio, Salas y Pereyra.
En todo caso, aunque ninguna derrota es bienvenida, lo decisivo viene ahora, con el cruce de octavos de final, un sistema de playoff que a River le cuesta horrores desde hace rato: es un equipo que muere en los “mata mata” y que suma 19 torneos sin llegar a una final. La última vez que llegó a una instancia decisiva fue en diciembre de 2019, ante Central Córdoba por la Copa Argentina. Desde entonces, entre competencias locales e internacionales con sistema de playoffs, acumuló una eliminación tras otra.
Es cierto que, en el medio, primero el equipo de Gallardo y luego el de Martín Demichelis se consagraron campeones en las Ligas Profesionales en 2021 y 2023, títulos que además dieron acceso directo a cinco finales a partido único, esa multiplicación de estrellas entre Trofeo de Campeones, Supercopa Argentina y Supercopa Internacional, cuatro ganadas (4-0 ante Colón, 5-0 a Racing, 2-0 a Central y 2-1 a Estudiantes) y una perdida (por penales frente a Talleres).
El desglose de los 19 torneos mano a mano en los que River no llega a una final desde aquella de diciembre de 2019 ante Central Córdoba consta de la Copa de la Liga Profesional 2020 (Copa Maradona), la Copa Libertadores 2020, la Copa de la Liga Profesional 2021, la Copa Argentina 2019-20, la Copa Libertadores 2021, la Copa de la Liga Profesional 2022, la Copa Libertadores 2022, la Copa Argentina 2022, la Copa Argentina 2023, la Copa Libertadores 2023, la Copa de la Liga Profesional 2023, la Copa Argentina 2024, la Copa de la Liga Profesional 2024, la Copa Libertadores 2024, el Apertura 2025, el Mundial de Clubes 2025, la Copa Libertadores 2025, la Copa Argentina 2025 y el Clausura 2025.
Ocho de estas eliminaciones fueron por penales y todas ocurrieron después de la pandemia. Suele decirse que River “se quedó en Madrid”, por el triunfo ante Boca de la Libertadores 2018, o “se quedó en Lima”, por la derrota contra Flamengo en la final de 2019, pero la línea divisoria parece ser otra.
Con jugadores mirados de costado -o directamente de frente- por seguir sumando oportunidades sin merecerlas, el Apertura 2026 marcará también un nuevo desafío para el modelo dirigencial, con un progreso institucional evidente pero a la vez con fracasos cada vez más permanentes en lo deportivo. Los 125 años de River llegan pronto, ya este mes, el 25 de mayo -la final del Apertura será el 24-, y este River necesita ser campeón para eliminar las sospechas de no estar a la altura de su historia.


