Lío gordo para Modric

La campaña del Milan en Serie A arrancó de maravilla y en el camino el equilibrio vaciló, perdiendo la Champions por un punto. Modric ahora teme tomar su decisión.

Sabrina Uccello
As
Amor hay, pero para que dure en el tiempo no alcanza solo. Hace falta un proyecto. Y este es exactamente el punto de inflexión que hace que todavía no sea fácil descifrar el futuro de Luka Modric en el Milan. La temporada 2025-26 desde agosto hasta fin de febrero fue como vivir lo que al croata lo había hecho aficionado rossonero desde pequeño: puro éxito y supremacía sobre el rival. El Milan logró 24 resultados positivos consecutivos, como había acontecido sólo en la temporada 1950-51, con 15 victorias y 9 empates. Se empezó con razón a hablar en el ambiente rossonero de intentar ganar el campeonato o por lo menos ganarse un cupo para volver a competir en la próxima edición de la Champions League. Ese sin falta era la ambición desde el comienzo.

De hecho, parecía ser el objetivo mínimo por un grupo que manifestó una solidez defensiva y un equilibrio encantadores y con solo un partido para jugar en la semana. Pero en el fútbol hace falta marcar goles también o mejor sobre todo. Este problema el Milan lo arrastró consigo y terminó afectando las performance y la armonía en el equipo y en cuanto a la relación con los tifosi. Gimenez acabó la temporada sin un solo gol en la Serie A, debido también a la larga baja por lesión. Leão perdió su brillo y su sonrisa, Pulisic impactó como un meteorito que asusta a los rivales y termina sin hacer daños al planeta oponente. Nkunku y Füllkrug desde enero aportaron poco y nada. En fin, la delantera no funcionó y evidenció la escasa eficacia de un juego principalmente defensivo y poco agresivo.

Así que después de la derrota (la primera) contra el Parma y tras haber ganado el derbi en marzo, el Milan empezó a decaer y sus ambiciones también. De ese Milan que hizo enamorar a Luka Modric en los años ’90 una vez más queda solo un espejismo o mejor un fantasma que involucra e ilusiona acerca del presente. Desde luego no era difícil quedar fascinados por un conjunto que no tenía nadie que se le acercara por competitividad alrededor del mundo: desde 1989 hasta 1994 los rossoneri pusieron en fila (solo para mencionar algunos) 3 Champions League y 2 Copas Intercontinentales. Si a esos trofeos se suma la llegada de Zvonimir Boban, pues con lógica el pequeño Modric soñaba con repetir la hazaña de su connacional.

A casi 40 años le llegó la oportunidad, tras haberlo ganado todo con el Real Madrid y haberse llevado en 2018 un merecido Balón de Oro. El Milan fue el escenario ideal para poderse regalar la realización de un anhelo y al mismo tiempo, sin competir en campo internacional, cuidar de su cuerpo y de su fatiga para llegar preparado a la Copa del Mundo de México, Canadá y Estados Unidos. Y finalmente, el croata fue el pilar del mediocampo de Allegri. No llegó para nada a la Serie A para “veranear”: fueron 34 partidos (2 goles y 3 asistencias) jugados y cuando se ausentó básicamente fue para operarse al pómulo izquierdo, tras un choque con Locatelli en Milan-Juventus. En ningún momento su aporte fue opaco, al contrario fue la luz de cada movimiento rossonero.

¿Pero y qué hará ahora? El contrato del croata le permite acceder a una opción para prolongarlo una temporada más. Según Igli Tare, director deportivo de los rossoneri: “Al final, Modric se quedará. Es un aficionado del Milan y tiene una conexión fuerte con el ambiente, entonces supongo que su decisión será para un sí”. El tema es que no habiendo obtenido la calificación a la Champions League, nadie de la gerencia tiene el puesto asegurado y ni lo tiene Allegri en el banquillo. El Milan tiene días por delante para reflexionar y todo apunta a que se dé una revolución empezando por la salida del director ejecutivo Giorgio Furlani y el mismo Igli Tare. Por su parte, el técnico Allegri no dimitirá pero podría ser el Milan a acompañarlo a la puerta y esto también influiría para Modric, quien tiene con el entrenador un lazo especial de recíproca estima.

Entonces sin saber cúal será y con quién será el futuro, es difícil para Luka Modric hacer referencia nomás al amor que siente. También deberá pensarlo con lucidez y tiene casi un mes para hacerlo. De momento lo único cierto es que, vaya como vaya, su sueño lo realizó aunque la realidad terminó con menos ilusiones y perspectivas.

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