Las horas más duras de Valverde

Una bronca, recriminación por una filtración, una pelea, hartazgo entre bambalinas, la disculpa a Tchouameni… hasta llegar a la sanción del club. Su momento más complicado

Fernando S. Tavero
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Entre la tensión, el altercado, el perdón y la sanción han pasado dos días. Poco tiempo, pero ha pasado mucho. Y donde Valverde ha vivido, y sigue viviendo, sus horas más complicadas como profesional. Con la pelea del jueves como incendio, pero con la bronca del miércoles como cerilla. El detonante de todo. Ese rifirrafe que terminó siendo público y que hizo al uruguayo pedir explicaciones a Tchouameni. Después ocurrió todo lo demás. El entrenamiento de alta tensión y una trifulca que elevó la temperatura en Valdebebas a máximos históricos, entrando Valverde en una vorágine que no pudo ni supo controlar y que, en cuanto llegó a casa tras pasar por el hospital, ya con las pulsaciones controladas, se llevó el golpe de realidad.

Un arrepentimiento mayúsculo que le hace asumir esa sanción de medio millón de euros que el club le ha impuesto tanto a él como a Tchouameni. Así como espera que todo lo ocurrido no instale la duda sobre su compromiso con el club. Porque fue precisamente la frustración por la temporada la que le llevó a cruzar los límites. Aunque, en medio de esos momentos de tensión, varias fuentes aseguran a este periódico que llegó a decir en los pasillos de Valdebebas que no jugaría más en el Real Madrid, que la situación era insostenible. Pero la realidad es que su mente solo piensa en blanco.

Tras esos momentos de tensión, los profesionales del Madrid le acompañaron al Blua Sanitas para recibir puntos de sutura en la brecha, después de haber perdido la conciencia. Y ya de vuelta en casa, cuando comenzó a masticar todo lo ocurrido, decidió romper su silencio a través de un comunicado donde señaló que todo fue “un desencuentro”. Para exponer su versión. Y afirmar que “en ningún momento mi compañero me ha pegado y yo tampoco lo he hecho”, algo en lo que desde su entorno insisten. Así como aseguran que lo que hizo que todo explotase fue una conversación tras el entrenamiento, y no antes.

La disculpa

En cuanto a su relación con Tchouameni, con el que había alguna aspereza previa a lo largo de la temporada, se produjo una conversación entre ambos. Para, una vez calmadas las aguas, tratar de firmar la paz. Se disculparon y reconocieron que ambos se habían equivocado. Que lo que había ocurrido no tiene perdón, y menos en un club como el Real Madrid. Una sucesión de acontecimientos que, de momento, queda clausurada por la decisión del club blanco. Esa sanción ejemplar que finaliza los procedimientos internos con ambos jugadores.

Valverde, ahora, se refugia en su familia, como ha demostrado Mina Bonino, su esposa. con varias publicaciones en redes sociales en las que, además, ha estallado contra las críticas recibidas. Y así, el segundo capitán del Madrid ver desde la distancia el epílogo de una temporada en cuyos partidos finales, por el protocolo tras sufrir un traumatismo craneoencefálico (“en reposo entre 10 y 14 días”), no estará.

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