Las ejecuciones aumentaron en Irán desde el alto el fuego, según grupos de derechos humanos
Los nuevos casos incluyen acusaciones de espionaje, terrorismo y participación en protestas
InfobaeIrán experimenta una nueva escalada en la represión estatal, evidenciada por un aumento en las ejecuciones por cargos de espionaje y terrorismo. Según medios oficiales iraníes y organizaciones de derechos humanos, la aplicación de la pena de muerte se intensificó, mientras la comunidad internacional y activistas denuncian procesos judiciales acelerados y sin garantías mínimas.
Estas entidades advierten que la presión estatal se agudizó tras las protestas masivas de enero, en las que miles de iraníes fueron reprimidos con violencia letal por las fuerzas de seguridad.

El pico más reciente de ejecuciones se registró después del cese al fuego en abril, cuando medios estatales difundieron una serie de sentencias capitales.
Según Iran Human Rights, las confesiones de ambos fueron obtenidas bajo coacción y retransmitidas como parte de una estrategia de intimidación.
Otra ejecución reportada fue la de Abdoljalil Shahbakhsh, arrestado en 2022 durante protestas masivas y condenado por terrorismo y ataques armados a comisarías. Iran Human Rights lo identifica como preso político.
La ofensiva del régimen también abarca la persecución de presuntos espías y saboteadores, fenómeno que se intensificó desde junio de 2025 tras la ofensiva militar israelí y la participación puntual de fuerzas estadounidenses. El régimen iraní asegura haber desmantelado redes de espionaje vinculadas a Israel, aunque organizaciones de derechos humanos denuncian que las detenciones suelen dirigirse a opositores y críticos del régimen.
Entre los últimos ejecutados figuran Erfan Shakourzadeh, estudiante de 29 años de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Irán, condenado por colaborar con agencias de inteligencia estadounidenses e israelíes, y Ehsan Afrashteh, acusado de entrenarse con el Mossad en Nepal y vender información sensible a Israel.
El director de Iran Human Rights, Amiry-Moghaddam, reclamó en sus redes sociales el aumento de la presión internacional sobre Irán y pidió que el tema de las ejecuciones sea incluido en futuras negociaciones entre Washington y Teherán.
Otro de los casos citados por organizaciones y allegados es el de Saleh Mohammadi, un adolescente y campeón nacional de lucha libre que fue ejecutado en marzo. La familia enfrenta un trauma psicológico profundo. Tras la ejecución, simpatizantes del régimen se reunieron frente a la casa de Mohammadi, gritando consignas y ejerciendo acoso y presión psicológica constante sobre la familia, lo que intensificó su sufrimiento y les generó una sensación permanente de inseguridad. El familiar señaló que sufre pesadillas todas las noches a raíz de esta situación.


