La vida sin Lewandowski
El Barça es consciente de que su recambio no llenará su hueco en el vestuario, pero que sí necesita sus goles. Julián y João Pedro son objetivos muy complicados.
El mercado es reducido, pero Flick no quiere inventos. Aunque Deco ha insistido en más de una ocasión que grandes ‘Barças’ como el de Cruyff o Guardiola supieron triunfar sin un ‘9’ puro (en el caso del holandés, sin delantero centro hasta que llegó Romario en 1993; y en el caso de Guardiola con el invento de Messi en el falso nueve), el alemán es más directo. “Tenemos claro lo que hay que hacer”. No hace falta verbalizarlo para tener claro que quiere un ‘9’.
Y aquí empiezan las dificultades. El mercado ofrece poco. Los dos nombres encima de la mesa con Julián Álvarez y João Pedro. Dos operaciones complicadísimas. La del argentino, por el precio y la intromisión de otros clubes como el Paris Saint Germain. Es fácil adivinar que la Araña está abierta a salir del Atlético, pero los rojiblancos no quieren saber nada del Barça. La relación entre Mateu Alemany y el binomio Laporta-Deco tampoco es la mejor. Mateu estuvo incluso en la órbita de Víctor Font, candidato a la presidencia del Barça en las pasadas elecciones que anticipó, seguramente gracias a su conexión con Alemany, que Laporta no tenía nada hecho con el ex jugador del City.
Deco estuvo en Londres el pasado jueves sondeando el fichaje de João Pedro, un delantero que también responde al retrato robot pretendido por el Barça, pero igual de complicado. El Chelsea no ha amortizado aún a un futbolista que llegó procedente del Brighton y que, además, tiene la posibilidad de terminar de explotar en el próximo Mundial. Hay más nombres. Algunos, casi imposibles como Harry Kane. Otros, como Isak, que vienen de un año mediocre en el Liverpool y podrían tener una salida más fácil.
Atendiendo al modus operandi de Deco en las dos últimas temporadas, en las que ejecutó con precisión las dos operaciones en las que realmente creía (Olmo en 2024, y Joan García en 2025), es fácil pensar que en su despacho ya tiene la foto de su objetivo en una diana. También se ha demostrado que tiene capacidad de improvisación (Szczesny, Rashford, Cancelo). Este fichaje requiere de una meticulosidad especial, pero hay obstáculos reales. La voluntad del club al que haya que comprar; y la capacidad económica real. El Barça todavía está pendiente de saber que puede operar en la regla 1:1 para hacer una apuesta económica potente. Flick no quiso meter prisa públicamente (“tenemos tiempo”). Lo que no quiere son errores.


