La lupa sobre la jugada que pudo haber cambiado la semi de la Champions: el penal que reclamó el Bayern Múnich ante PSG
Durante el primer tiempo de la revancha del duelo de vuelta en la Champions League, un rechazo impactó en el brazo de Joao Neves y el árbitro no sancionó la pena máxima
Infobae
París Saint-Germain se metió en su segunda final consecutiva de Champions League luego del empate 1-1 frente al Bayern Múnich en el Allianz Arena, cerrando la eliminatoria con un marcador global de 6-5. El conjunto que dirige Luis Enrique jugará la final contra el Arsenal el próximo 30 de mayo, en Budapest y buscará repetir el título.
Desde una lectura estrictamente reglamentaria, la decisión arbitral encuentra sustento técnico. El punto central que hoy deben utilizar tanto los árbitros de campo como el VAR para analizar una posible mano sancionable no pasa únicamente por el contacto, sino por interpretar el contexto biomecánico y la voluntariedad de la acción.

Allí aparece el segundo criterio clave del reglamento moderno: la posición natural. La IFAB establece que no toda mano constituye infracción y que debe analizarse si la ubicación del brazo es consecuencia lógica del desplazamiento, equilibrio o movimiento corporal del futbolista. En esta acción puntual, el brazo no amplía de manera antinatural el volumen corporal ni ejecuta un gesto autónomo para bloquear la trayectoria del balón.
La revisión también contempla la distancia, la velocidad del rechazo y el tiempo de reacción disponible. El contacto se produce de manera inmediata tras la acción defensiva, con un movimiento corporal coherente y sin evidencia de voluntariedad. Por eso, desde la interpretación técnica, se cumple la premisa reglamentaria que indica que el impacto accidental sobre una mano en posición natural no debe considerarse infracción.


