La Juventus es una ruina

La temporada de la Juventus podría terminar sin la calificación a la próxima edición de la Champions League, que conllevaría cambios directivos más allá de pérdidas económicas relevantes.

Sabrina Uccello
As
El altercado entre Dusan Vlahovic y Manuel Locatelli, dos figuras destacadas en el vestuario bianconero, durante el partido Juventus-Fiorentina, es la imagen que resume de manera más clara la tensión y la búsqueda del culpable que envuelve al conjunto de Turín. La sanción pecuniaria impuesta por el club como medida disciplinaria a ambos jugadores es la decisión inevitable contra quienes cometieron un acto poco profesional, pero sin duda no es el único problema ni la única solución para la Juventus.

Sin clasificación para la Champions, el futuro del club y el de Luciano Spalletti penden de un hilo de la misma manera. Tras confirmar y renovar el contrato del técnico toscano hasta junio de 2028 y por 5 millones de euros de sueldo hace poco más de un mes —el 10 de abril—, el entrenador ya está de nuevo en el punto de mira. El club lo había elegido en octubre deshaciéndose de Igor Tudor para llevar a la Juventus de nuevo en la lucha por los primeros puestos de la tabla. Pero, tras estar a punto de conseguirlo, la temporada podría terminar de la misma forma en que empezó: con decepción.

Por lo tanto, las últimas declaraciones del entrenador tras la derrota ante aproximadamente 40.000 espectadores en el Allianz Stadium adquieren un significado revelador: “Si no estamos en condiciones de rendir al nivel que tenemos, primero que nada debo cuestionarme a mí mismo”. Entonces, la conclusión es obvia: si Antonio Conte deja el Nápoles y la Juventus ya no está convencida de Luciano Spalletti así como él de seguir, el entrenador nacido en Lecce regresará a casa. Al fin y al cabo, el club bianconero ya lo intentó el verano pasado.

Sin embargo, el asunto es mucho más complejo. Así como John Elkann tendrá su cara a cara con el entrenador Spalletti, el director ejecutivo de EXOR organizará una cumbre con el presidente Gianluca Ferraro y, sobre todo, con Damien Comolli. El director ejecutivo francés, quien llegó apenas hace un año atrás, es apuntado como el principal responsable de la temporada incomprensible e insatisfactoria de la Juventus. Además, sus operaciones de fichajes, incluso bastante costosas (Lois Openda, procedente del Leipzig, costó finalmente 40 millones de euros), no han logrado incorporar figuras que hayan tenido un impacto decisivo o que pudieran representar el futuro del club. Y parece que la sinergia entre Comolli y Spalletti no es particularmente fuerte. De hecho, cabría esperar un papel más operativo y central para Giorgio Chiellini, ya Director of Football Strategy de la Juventus, quien mantiene una estrecha relación con el entrenador. Por lo tanto, se prevé una reevaluación del cuerpo directivo una vez más y un posterior rediseño de la estrategia del equipo.

Desde luego, no es difícil hacer unos cuantos cálculos. No clasificarse para la Champions League supone pérdidas millonarias, que la Europa League no cubriría. Para un club de la Serie A, la mera participación supone un mínimo de unos 50 millones de euros, incluyendo los bonus por ingresar al torneo y el market pool. Más allá de esto, muchas marcas importantes que patrocinan actualmente a la Juventus tienen acuerdos que también cubren la participación en la principal competición para clubes de la UEFA, y tanto el merchandising como los ingresos por partidos se verán significativamente reducidos. Todas estas condiciones y más afectarían drásticamente a los posibles fichajes y llevarían a las necesarias salidas de jugadores clave. En fin, un abismo que la Juventus quiere evitar, pero del que también sería casi la única responsable.

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