Independiente Rivadavia dejó de ser sorpresa: es el primer clasificado a los octavos de la Libertadores
Igualó 1 a 1 con Fluminense; la Lepra mendocina, siempre protagonista
El equipo que dejó de ser sensación para convertirse en un protagonista en el fútbol argentino quiere dejar su sello también en la Copa Libertadores. Independiente Rivadavia provocó impactos en el torneo Apertura, donde ganó su zona y además fue el que más puntos sumó en la etapa regular, y debía revalidar esos pergaminos frente a Fluminense, campeón del máximo torneo de clubes que organiza la Conmebol en 2023, en la definición con Boca. El estadio Malvinas Argentinas, el escenario de lo que resultó un duelo de estilos y de necesidades.

La Lepra mendocina disponía de la oportunidad de asegurarse una plaza en los octavos de final, mientras que los cariocas tenían la obligación de una victoria para alimentar la ilusión, tras no sumar triunfos en las tres fechas del Grupo C. El empate 1 a 1 aseguró la clasificación de Independiente Rivadavia, que llegó a 10 puntos y aventaja por siete unidades al tercero, La Guaira (Venezuela), con dos fechas para el final.
El viento Zonda estuvo lejos de desanimar al público, que se entusiasma con la campaña y no quiere despertar del sueño que sustentan los futbolistas que elige el entrenador Alfredo Berti. Independiente Rivadavia es un equipo que moldeó el santafesino -nació hace 54 años en Empalme Villa Constitución-, que vive a metros del estadio. Llega junto a los futbolistas, pero se retira caminando de la cancha y el público lo acompaña, como si custodiaran a quien se ofrece como su guía. Una línea de juego definida, un libreto conocido que los jugadores interpretan con facilidad y la motivación con pequeños actos, el modelo que rueda en Mendoza.

El recorrido de Fluminense en el campeonato Brasileirão, donde marcha tercero, es menos agobiante que la campaña en la Copa Libertadores, donde en Mendoza estaba obligado a sumar: una derrota prácticamente lo obligaba a ganar los dos partidos que restan, ante La Guaira y Bolívar (Bolivia), ambos en Brasil. Luis Zubeldía es el entrenador de Flu, un equipo que tiene como argumento ofensivo a cuatro extranjeros: los argentinos Luciano Acosta y el goleador Rodrigo Castillo; el uruguayo Agustín Canobbio y el venezolano Jefferson Savarino.
Manejó la pelota Fluminense, pero no descubrió grietas en la defensa de Independiente Rivadavia, que con poco generó peligro. El colombiano Sebastián Villa es el eje de los ataques, el dueño de la pelota parada, y el distinguido que tiene la alineación. De un córner que lanzó el colombiano, el paraguayo Álex Arce se impuso en territorio de gigantes y estrelló el balón en el travesaño; más tarde, el volante José Florentín, de arremetida, puso en aprietos al arquero Fabio, que respondió con solvencia.

La urgencia empujó a los cariocas a animarse, a ser protagonistas y dejar de ser un espectador. Desbordó Guga, que al final del primer tiempo tuvo un pequeño entredicho con Villa, y Guilherme Arana –tras la pifia de Savarino- remató alto; Acosta asistió a Castillo, al que le faltó puntería; en la mejor jugada colectiva, Nonato, de frente al arco, remató afuera... El juego se hizo de ida y vuelta, porque Independiente Rivadavia ensayó respuestas: Matías Fernández en una acción individual, recostado sobre la izquierda, no hizo blanco, y dos veces el defensor Ignacio se interpuso ante disparos de Villa y de Florentín...
La Lepra mendocina tiene en Arce a un artillero temible: la estadística señala que con la camiseta azul anotó 40 goles en 63 partidos. Otra vez el juego aéreo, en una acción que inició Villa con el pase a Luciano Gómez, la llave del gol: el lateral habilitó al goleador, que de cabeza martilló y dejó sin reacción al arquero Fabio. Con su festejo, acumula cinco en la Copa Libertadores y lidera la tabla junto a su compatriota Carlos Cocoliso González (Independiente del Valle, de Ecuador).
El resumen Independiente Rivadavia-Fluminense
Minutos después llegó el parate para la hidratación de los jugadores y, en la charla, Zubeldía pidió serenidad, porque llegarían las situaciones de riesgo. Desbordó Canobbio y Castillo convirtió, de cabeza; el árbitro uruguayo Gustavo Tejera anuló el festejo.
Con los dos volantes de contención de cada equipo amonestados, la zona central resultó de tránsito. Fue por el resto Fluminense, falló Canobbio; sumó piezas de ataque Zubeldía con los ingresos del venezolano Yeferson Soteldo y de John Kennedy -también entró el volante Alisson-; Independiente Rivadavia estuvo a tiro de aumentar la diferencia con una jugada de pelota detenida que no capitalizó Leonardo Costa.
Desesperado, porque la posición en la tabla de posiciones era compleja, Fluminense atacó y John Kennedy, el artillero del gol agónico que le dio la victoria y el trofeo en 2023 ante Boca, contó con la ayuda del desvió en Leonel Bucca para señalar el empate y reavivar la ilusión de los cariocas. Independiente Rivadavia ya tenía el pasaje para los octavos de final en el bolsillo, solo que ahora debe ratificar si como primero o segundo.
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