Gonzalo se rebela

Un minuto tardó en asistir a Vinicius ante el Espanyol. Reivindicación tras haber disputado 15 minutos en los 50 días anteriores... y con Endrick en el horizonte.

Fernando S. Tavero
As
Un minuto. Es lo que necesitó Gonzalo para alzar la voz. Y lo hizo con algo que, para él, es natural. Un movimiento de ariete y una pared de apoyo. Tan fácil como difícil. Porque no hay nada más complicado en el fútbol que simplificar las cosas. Como hizo él. La maniobra de museo de Vinicius convertiría ese toque en oro. En rebelión para el canterano. Que no marcó, aunque lo acarició con un zapatazo posterior, pero asistió. Como siempre, puso lo colectivo por delante de lo individual. Aportó, presionó, bregó. Y liberó el ataque de un Madrid que hasta entonces había pasado de puntillas por Cornellá. Para reivindicarse justo cuando más lo necesitaba. Cuando el horizonte dibuja el regreso de Endrick y sus minutos estaban en regresión. Gonzalo gritó revolución.

Porque se había difuminado. Lo estaba haciendo. Ni con Mbappé, donde la apuesta de Arbeloa estaban siendo dibujos sin ariete puro, ni sin él. Su último titularidad, el 2 de marzo contra el Getafe. Pero hay más. La última ocasión donde tuvo una oportunidad de verdad fue el 14 de marzo, contra el Elche (entró en el 58’). Contra City (ida y vuelta), Atleti, Mallorca, Bayern (ida y vuelta), y Alavés se quedó a cero. Ante el Girona saltó al campo en el 84’ y frente al Betis, en el 81’. En total, 15 minutos en 50 días. Hasta ayer, que jugó 37′. En un rato, más del doble que en los nueve anteriores. Y se notó.

Llegó, vio y decidió. Para elevar su contador de la temporada a los seis tantos y las cuatro asistencias. Hasta los 10, si añadimos el Mundial de Clubes a la ecuación. El momento en el que conquistó esa renovación galáctica. Con ese trofeo de máximo goleador que enamoró a Xabi y al Madrid. Una decena de tantos que, curiosamente, llegaron sin Mbappé en el campo. No lo estuvo cuando el Golzalo goleó en Estados Unidos, tampoco cuando lo hace desde entonces. Cuando ha compartido terreno de juego con Kylian ha pisado más banda que área. Ha sido más obrero que estilete. Y ayer, sin él, no marcó, pero como delantero centro decidió.. Casualidad o causalidad, ese es el frío dato.

Gonzalo se rebelaVinicius y Gonzalo celebran el 0-1.Quique García

Oasis o realidad

La aparición de Cornellá supone un oasis dentro del desierto en el que se había convertido este tramo final. Donde solo sus zarpazos con la Sub-21 le colocaban en el centro del escenario (tres tantos en el último parón). Una actuación para tratar de salir de un ostracismo inesperado. Más después de haberse impuesto en esa batalla con Endrick por ser el ‘nueve de guardia’ y que hizo al brasileño poner rumbo a Lyon. Pero ahora el brasileño tiene perfilada su vuelta. Regresará y lo hará para quedarse. Y ello afecta a Gonzalo. O puede hacerlo, pues, hasta ahora, han sido vasos comunicantes.

Por eso la situación que ha hecho que no pocos equipos comiencen a tocar la puerta de Gonzalo. Lo hicieron en verano, con gigantes de la Premier a la cabeza, e incluso antes de su explosión americana. Y ahora lo hacen con más y más insistencia. Y lo seguirán haciendo. El Dortmund, de hecho, está dispuesto a llegar a los 30 millones de euros. Pero el Madrid está tranquilo. Si ha de salir, el postor tendrá que rascarse el bolsillo. Fruto del presente y el futuro del talento. De ahí esa etiqueta de 60 millones que detalló AS. Y Gonzalo, ayer, tardó un minuto en justificarlo.

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