Florentino ya sufrió la condena de Riquelme

Las elecciones en el Real Madrid siempre han sido una quimera para los aspirantes que, por primera vez, intentaron desbancar al presidente.

Alfredo Matilla
As
Enrique Riquelme (Cox, Alicante; 9 de enero de 1989) tiene toda la ilusión del mundo, además de propuestas, para intentar alcanzar la presidencia del Real Madrid el próximo 7 de junio. Pero también la tenía en 1995 Florentino Pérez (Madrid, 1947) y hasta él, que es un ser superior según la descripción de Emilio Butragueño, no logró la victoria a las primeras de cambio. La realidad es que nadie lo ha conseguido por mucho poderío, dinero y savia nueva que aportase.

Ningún aspirante se ha hecho con la poltrona al primer intento de medirse al poder establecido. Quizás por eso, mientras un sector ve que hay partido, una mayoría del madridismo, con derecho a voto o sin él, da por derrotado ahora a Riquelme. Si acaso, y persiste en su empeño, le da algunas más opciones para dentro de cuatro años. En general, los expertos en comicios apuntan a que su objetivo en esta aventura es “conocer el terreno”, “tantear al personal”, “conocer el escenario”, “posicionarse entre los socios”, “dividir e intentar demostrar que no toda la masa social está con el director de orquesta” que en estos momentos marca el paso. Los resultados evaluarán su penetración real.

Desde que falleció Santiago Bernabéu en 1978, presidente por antonomasia de 1943 hasta entonces tras ser de todo en el club, estas serán las séptimas elecciones en el Real Madrid. Anteriormente, en blanco y negro, sólo votaban los compromisarios, si es que había varias alternativas por las que pronunciarse. Y se daban escenas variopintas: que presidiera el club hasta un periodista (Sánchez Guerra) o que un interesado en llegar al poder como Antonio Bernabéu, hermano de don Santiago, no pudiera dar el paso por un descuido: se había dado de baja como socio para presidir la Federación Española, se olvidó darse de alta y con los estatutos en la mano no pudo presentarse. Sin Bernabéu, fue el tesorero Luis de Carlos el único en postularse a la presidencia por la negativa de Raimundo Saporta a ser la bandera, así que la primera vez que todos los socios pudieron elegir de verdad, los que tuvieran más de un año de antigüedad ininterrumpida, fue en 1982.

Ahí, el aspirante Ramón Mendoza, previo paso de una dimisión como miembro de la anterior Junta en la que era vicepresidente, se atrevió a presentar batalla pero cayó. La alternativa oficialista que había sustituido a Bernabéu tenía mucho peso entre los socios. Mendoza tuvo que esperar tres años, gracias a la dimisión del líder, para hacerse con el ansiado puesto. Lo mismo le sucedió a Florentino Pérez 10 años más tarde. Retó de primeras a Lorenzo Sanz, sustituto de Mendoza tras aportar un crédito de su bolsillo para saldar una deuda traumática, y aunque por poco, perdió. Tuvo que estar en la sombra hasta el año 2000 para dar la sorpresa después del ‘Motín de los 8’, bajo la promesa de fichar a Figo y la contraprestación de pagar las cuotas de todos los socios si no cumplía su palabra.

Florentino ya sufrió la condena de Riquelme

En 1995 se lanzó a intentar desbancar a Ramón Mendoza.Tras una dura batalla interna en la que Mendoza neutralizó los ímpetus personales de Villar Mir y Lorenzo Sanz, quedaron convocadas las elecciones para el 20 de febrero de 1995 con tres candidatos: Mendoza, Florentino y Santiago Gómez Pintado. Mendoza ganó por los pelos: 15.203 votos a su favor, por 14.505 para Pérez; una distancia de sólo 698 votos.

Y da igual que un aspirante, al recabar firmas para poder presentar la candidatura, salga momentáneamente airoso. Tanto Mendoza en 1982 como Florentino en el 1995 dieron un golpe en la mesa al presentar más firmas que nadie y avalar con 1.245 millones de pesetas (15% del presupuesto). E incluso Alfonso Ussia se vino arriba con sus apoyos iniciales en 1991. Pero era un trampantojo que solía utilizarse como una estrategia para contagiar confianza y que, a más de uno, le hacía bajar la guardia. Al final, lo que importa es el voto, presencial o por correo, en el día D.

De ahí que las campañas electorales, ateniendo a la hemeroteca, hayan ido evolucionando tanto para capturarlo. De las primeras experiencias del siglo pasado a la actualidad hay un mundo. Antes, había hasta primarias y se necesitaban entre 1.500 y 2.000 firmas según el censo, la inversión de los candidatos era mínima (600.000 pesetas; 3.606 euros) y se debatía de economía y temas estatuarios con debates nada apasionados que llegaron a prolongarse durante tres meses. Hoy, las aventuras salen más caras con grandes presentaciones, mucho movimiento en redes sociales y un margen de reacción bastante escueto de dos semanas. El fútbol, según los testimonios de directivos que llevan varias décadas en la pelea, se ha igualado a la política, llegando a realizar una inversión millonaria (350 millones de pesetas, más de dos millones de euros, gastó Florentino en infraestructuras en su última campaña) a base de promesas galácticas y proyectos mastodónticos de futuro.

En 1982, Luis de Carlos (con su lema ‘¿Cambio…? No, gracias’) venció a Mendoza (‘Votad con ilusión hacia el futuro) por 10.752 votos a 7.660. José María Diéguez se retiró en la última curva y apoyó a Mendoza. En 1985, Mendoza fue proclamado como candidato único tras retirarse Peña Abianza y Juanito Navarro como otras veces hicieron personajes desconocidos como Camps Gil y José Daguerre. Sucedió lo mismo en el 89, cuando Mendoza ya decía abiertamente que “ser presidente del Madrid era más importante que ser ministro”. En 1991, tumbó a Ussía (con la oposición de Luis de Carlos y el apoyo de los Ultras Sur, que llamaban ‘maricón’ al escritor y no eran “escoria” según Ramón porque había “grupos peores”) con un resultado de 15.005 a 10.531. Triunfó su proclama de ‘Recuperar la hegemonía, ampliada a Europa’.

Florentino ya sufrió la condena de RiquelmeFigo, en su presentación como jugador del Madrid procedente del Barça, custodiado por Florentino Pérez y Di Stéfano.

En 1995, repitió contra Florentino Pérez en unos días en los que un muñeco emulando a José María García colgaba del Fondo Sur. Sacó 15.203 votos, por los 14.505 del ingeniero de Caminos, que iba rodeado de Amancio, exjugadores de peso, el exministro del interior José Barrionuevo y hasta el alcalde de Madrid, Álvarez del Manzano, y que contaba con ¡Ramón Calderón! como secretario que peleó a su lado escribiendo incluso a los socios que votaron a Ussía en el 91 para sumarlos a la causa. Santiago Gómez Pintado, con un proyecto faraónico para deleite del socio como el que ha presentado esta semana Riquelme, quedó último con 4.154 votos que hicieron inútil el calado de su mensaje: ‘Bueno para el Madrid’. El actor Juanito Navarro amagó, pero acabó retirándose.

La llegada de Florentino

Después, Lorenzo Sanz repitió en 1998, con la Séptima bajo el brazo, al ser el único candidato, pero en el 2000, ya con la Octava, se confió y perdió. Florentino, con su campaña ‘Así, gana el Madrid’, sumó 16.469 apoyos, en sus segundas elecciones, por los 13.302 de Sanz. Un resultado que, tiempo después, llevó a ambos a concluir que había sido más decisiva la estrategia en el voto por correo (19.380 por los 13.734 presenciales) que el bombazo de tener atado al barcelonista Figo. Florentino controló mucho este tipo de voto alertado por el hecho de que Mendoza, según él, había incluido avales de socios ya muertos. En esa época, por cierto, periodistas como Paco González, entonces en la Cadena SER y ahora en la Cope, ya alertaban en sus tribunas del temor a que fueran las últimas elecciones…

Florentino ya sufrió la condena de RiquelmeEnrique Riquelme, en el bar de Toñín El Torero.EDUARDO CANDEL REVIEJO

Con Florentino en el poder, Sanz no perdió la fe y volvió a presentarse en 2004, pero el resultado fue incontestable en mitad del barro. 28.416 votos a 1.222, con la hija del presidente (Cuchi) como jefa de prensa del equipo de campaña. Baldasano, que también concurrió casi sin hacer ruido, obtuvo 513. Únicamente los resultados, y los jugadores “malcriados”, empujaron a Florentino a la dimisión pese a haber dicho que había preparado un proyecto “para los próximos 100 años”, por lo que tras la interinidad de Fernando Martín y Luis Gómez-Montejano, llegaron unas elecciones con cinco candidatos. Las ganó ajustadísimamente Ramón Calderón (8.344) a Juan Palacios (8.098), Villar Mir (6.702), Lorenzo Sanz (2.377) y de nuevo Arturo Baldasano (1.581). La anulación del voto por correo fue clave. Pero Calderón acabó dimitiendo por un escándalo sin precedentes, Vicente Boluda encarriló la transición y Florentino Pérez regresó a la presidencia en 2009 sin que nadie hiciera oposición en todo este tiempo con cuatro relecciones sin que hubiera votaciones. En una semana, nuevo capítulo de este apasionante serial.

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