F1 | GP de Canadá / Los Mercedes se pelean... hasta que solo queda uno

Cuarta victoria consecutiva para Antonelli y golpe al Mundial después de la avería de Russell. Hamilton y Verstappen, en el podio. Sainz, 9º.

Jesús Balseiro
As
Russell y Antonelli brindaron media carrera a cara de perro, con pasadas y repasadas llenas de riesgo. La rivalidad que saltó por los aires la tarde anterior en el sprint no se contuvo, fue a más, en un GP de Canadá caliente a pesar del frío y la lluvia inicial. Esa pelea tuvo su cénit en la vuelta 25, cuando Kimi, que iba delante, se coló en la horquilla y regaló un emparejamiento a lo largo de toda la recta. Nadie frenó, porque los dos son pilotos valientes, y George defendió con firmeza el interior hasta que el italiano se saltó la chicane. El inglés se cargaba de razón desde el liderato y resistía el fiero empuje inconsciente de Kimi, pero en las carreras se debe levantar por muchas razones y una de ellas es la fiabilidad. Las flechas de plata salieron a fuego… y una de ellas se rompió. Russell abandonó por avería y perdió 25 puntos en la victoria de Antonelli, por delante de Hamilton y Verstappen.

Todo en un domingo que empezó tenso por la lluvia, se calentó por la batalla y se enfrió con la retirada. La fina cortina de agua constante en Montreal no llegó a empapar el asfalto, pero en la salida algunos equipos apostaron por intermedios. Entre ellos, McLaren, Audi y Sainz. A Norris le valió para adelantar con clase a los dos Mercedes en la primera curva, pero lo de salir con gomas de agua en una pista parcialmente seca no fue una idea, fue una ocurrencia. A las dos vueltas, todos los que arrancaron con el Pirelli verde estaban de vuelta en la calle de boxes.

Verstappen se estableció tercero tras un adelantamiento fiero sobre Hamilton y delante se marcharon los Mercedes. Se abrió la veda y llegó el intercambio de golpes. Se acercaron alguna vez en la curva uno, pero el punto de máxima tensión fue la chicane de entrada a meta tras la extraña trazada de Russell en la horquilla, por fuera, y el acercamiento constante del italiano en la recta de atrás. Le llegó a superar por unas vueltas, pero el inglés se recompuso hasta que llegó la avería repentina. Paró el coche casi en seco, tras acortar una de las chicanes por la hierba, lanzó las protecciones que protegen el asiento al asfalto con rabia y se quedó mirando el coche, impasible pero roto, desde las vallas de protección. Las averías deciden títulos. Que se lo digan a Hamilton en Malasia 2016. A diez años de aquel duelo que hizo a Rosberg campeón, a Mercedes le explota otra vez una patata caliente.

A partir de ahí, la carrera se adormiló. Hubo luchas entre Leclerc y Hadjar con maniobras excesivas y peligrosas del francés. Hamilton se acercó a Verstappen y tras insistir y sufrir en la recta, le adelantó a seis vueltas del final. Logra su segundo podio con Ferrari y Max, el primero de la temporada. Delante cerró el póker de Antonelli, cada vez más líder, ahora con 43 puntos sobre su compañero. A pesar del enganchón del sábado, las quejas por la radio y la bronca pública de Toto Wolff, el balance del fin de semana para el joven de 19 años es impagable.

Los Mercedes se pelean... hasta que solo queda unoFernando Alonso (Aston Martin AMR26). Montreal, Canadá. F1 2026.CLIVE MASON

Abandono de Alonso y puntos para Sainz

Alonso abandonó por un problema en el asiento, mal fijado desde el sábado. Su salida fue buena, ganó tres posiciones, y pescó alguna más por los errores en la elección de neumático de muchos. Llegó a rodar en los puntos, décimo, y con grandes ventajas. Pero el Aston Martin muestra lo peor de sí en ritmo de carrera, con hasta cuatro segundos de déficit con respecto a Mercedes. No abandonó por falta de prestaciones, pero no había nada que rascar. Sainz sí sumó, fue de nuevo noveno tras aprovecharse de la debacle de McLaren: tras el error estratégico inicial, Norris se retiró por avería en la caja de cambios y Piastri fue duramente sancionado por un toque a Albon, así que ninguno puntuó. Carlos llegó a un mundo de un buen Colapinto (6º), Lawson o Gasly, coches inalcanzables para Williams. Pero también administró una ventaja constante sobre Bearman (10º). Cada uno en su liga y Antonelli, cada vez más solo.

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