Este Boca da pena
Muchos lo dieron como candidato sin sustento en el presente. Y con Úbeda, el ayudante de campo que eligió, esto era más factible que ser campeón.
Es cierto que Úbeda en algún momento encontró un mediocampo, es cierto que en algún momento encontró un equipo pero después no le dio un plus, no se vio nada nuevo, el equipo fue cayendo y no encontró respuestas. Y Boca anoche dio pena. Da pena la resignación de su gente.
Sin embargo, cabe repasar por qué se habían generado tantas expectativas, tanta ilusión. Es verdad, el equipo había ganado los dos primeros partidos de la Copa, pero ¿cuánto sustento había para pensar que le iba a ir bien? A ver, todos somos hinchas de algún club -no es mi caso con Boca-, nos entusiasmamos y lo creemos candidato. Se hacen las encuestas y muchos ponen a Boca en ese lugar. Ahora, ¿en qué nos basamos? ¿En el presente o en la historia y el tamaño de su camiseta? Porque el presente, más allá de espasmos que pueda tener el equipo, no es bueno.
El presente debe constituirse de una constante, de un tiempo prolongado. Boca tiene dos partidos buenos, tres malos. Antes ganaba de local, perdía todo de visitante. Mejoró de visitante, pierde de local. Juega partidos importantes y lo eliminan en su casa permanentemente... Entonces, hay algo que falla: la elección del entrenador, el armado de los planteles... Este grupo de Boca no pudo en la Copa con tres rivales que no son los equipos de otros tiempos. Fundamentalmente porque no es más que ellos. La historia sí lo es, la cantidad de títulos, la camiseta, pero el presente no.
La resignación de la gente, entonces, proviene de conocer esta realidad. La gente ignoró, resignada, a un equipo que no le puede entregar nada. ¿Qué le podés decir a este equipo? ¿Qué le podés pedir? ¿De qué te podés enojar con este equipo?


