Estados Unidos anunció el despliegue del portaaviones USS Nimitz en el Caribe en medio de las tensiones con Cuba
El grupo de ataque incluye el destructor de misiles guiados USS Gridley y el buque logístico USNS Patuxent, además de decenas de aeronaves militares
Estados Unidos anunció este miércoles el despliegue en el Caribe del portaaviones USS Nimitz junto a un grupo de ataque naval en medio del aumento de las tensiones con el régimen de Cuba, un movimiento que coincidió con la acusación criminal presentada contra el ex dictador Raúl Castro por el derribo de avionetas civiles en 1996.
“¡Bienvenidos al Caribe, Grupo de Ataque del Portaaviones Nimitz!”, publicó el Comando Sur en redes sociales. El mensaje describió a la flota como “el epítome de la preparación y presencia, alcance y letalidad inigualables y ventaja estratégica”.
La presencia del USS Nimitz en el Caribe también coincide con las advertencias del régimen cubano sobre un posible escenario de confrontación militar. Días antes, el dictador Miguel Díaz-Canel declaró que Cuba tiene “el derecho absoluto y legítimo de defenderse contra un ataque militar” y dijo que una ofensiva provocaría “un baño de sangre con consecuencias incalculables”.
La embarcación funciona con propulsión nuclear y puede operar durante largos períodos sin necesidad de reabastecimiento. Su capacidad le permite transportar más de 60 aeronaves entre cazas, helicópteros y aviones de vigilancia y guerra electrónica.
“El USS Nimitz ha demostrado su capacidad de combate alrededor del mundo, garantizando estabilidad y defendiendo la democracia desde el estrecho de Taiwán hasta el Golfo Pérsico”, señaló el Comando Sur.
Además de su poder aéreo, el grupo de ataque incluye sistemas avanzados de defensa, vigilancia y comunicaciones que permiten coordinar operaciones militares a gran escala. El destructor USS Gridley, por ejemplo, está equipado con misiles guiados y capacidades de defensa antiaérea y antisubmarina.
El despliegue forma parte de Southern Seas 2026, una operación naval estadounidense que contempla ejercicios y escalas estratégicas alrededor de Sudamérica y el Caribe.
La Armada estadounidense prevé retirar definitivamente el portaaviones una vez concluya la extensión de su vida útil, programada para 2027.
Sin embargo, más allá del calendario operativo, la presencia de un portaaviones de este tipo en el Caribe suele interpretarse como una señal de capacidad militar y respuesta rápida ante posibles crisis regionales.
En paralelo al despliegue naval, Estados Unidos incrementó en las últimas semanas las actividades de vigilancia alrededor de Cuba. Distintos reportes señalan un aumento de vuelos de reconocimiento y monitoreo electrónico en zonas cercanas a la isla.
Entre las aeronaves utilizadas en estas operaciones figuran los aviones P-8 Poseidon y drones MQ-4C Triton, plataformas especializadas en inteligencia, rastreo marítimo y vigilancia de comunicaciones.
Washington considera estratégicamente sensible la evolución política y económica de Cuba, especialmente por sus vínculos con gobiernos adversarios de Estados Unidos. La administración de Donald Trump endureció la presión sobre La Habana tras la captura de Nicolás Maduro en enero y avanzó con nuevas restricciones energéticas y comerciales.



