Entendiendo a Mbappé

Un jugador con unas condiciones extraordinarias que, sin embargo, a nivel de clubes, todavía no ha explotado. Su personalidad, al descubierto.

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Kylian Mbappé ha sido protagonista del mundo del fútbol prácticamente desde que efectuó su debut con el AS Mónaco con tan solo 16 años. Durante más de una década de carrera, el delantero ha experimentado continuas vicisitudes, altibajos y también ha saboreado la gloria. Una trayectoria que, sin embargo, todavía no ha sido capitalizada con títulos importantes a nivel de clubes a sus 27 años. Es menester conocer su personalidad para intentar entender a un futbolista que va mucho más allá del terreno de juego.

Una irrupción fulgurante con el Mónaco

Kylian Mbappé se dio a conocer en el mundo del fútbol el 2 de diciembre de 2015. Sustituyendo a Fabio Coentrao, exjugador del Real Madrid, el delantero efectuó con tan solo 16 años su debut con el AS Mónaco, convirtiéndose en uno de los debutantes más jóvenes de la historia del fútbol francés. Formado en la cantera monegasca tras desembarcar procedente del Bondy, el barrio en el que nació y dio sus primeros toques al balón, su ascensión fue imparable en cuestión de dos años.

En aquel entonces, algunos de los que conocieron al primer Mbappé destacan que era un chico joven, ambicioso y tímido. “En ese momento no pensé que se convertiría en un líder en el campo, pero ya era un jugador espectacular”, destacan a nivel interno algunas de las personas que coincidieron con el actual delantero blanco.

Mbappé había derribado todas las barreras en tiempo récord. En 2016, deslumbró en un Europeo Sub-17 en el que Francia se proclamó campeona. Sus semifinales contra Portugal se encuentran entre las mayores actuaciones individuales de la historia del torneo, lo que le valió para firmar su primer contrato profesional con el Mónaco.

Algunos rumores apuntan a que el padre de Mbappé, que tuvo una influencia muy importante sobre el futbolista en los primeros años de su carrera, le dio un ultimátum al club: si no era importante con el primer equipo solicitarían un traspaso. Fue el español Antonio Cordón y no Luis Campos (al que muchos le atribuyen erróneamente esta decisión) el que convenció a Kylian de seguir en El Principado, alejando la amenaza de los clubes que llamaron a sus puertas para ficharlo.

Para entender el tipo de jugador que es Mbappé, hay que analizar un episodio clave que pudo cambiar para siempre su carrera: en agosto de 2016, en un partido contra el Guingamp, el delantero sufrió una conmoción cerebral tras chocar con un defensa rival y fue evacuado en camilla del terreno de juego. Según algunos informes, aquel percance le transformó por completo. Siendo un atacante con capacidad para pisar el área rival permanentemente, el crack de Bondy experimentó el miedo a los duelos aéreos y a los remates de cabeza, a pesar de haber registrado algunos goles así a lo largo de su carrera.

Meses después, Mbappé ya era una estrella mundial. Campeón de la Ligue 1 con el Mónaco, derrocando al PSG de Emery, su fase final de la Champions es una de las mayores irrupciones de la historia del fútbol francés. Marcó seis goles en nueve encuentros, fue decisivo en todas las rondas y se quedó a las puertas de la final tras sucumbir en semifinales ante la Juventus. Curiosamente, el gol que marcó en la vuelta es, hasta la fecha, su último en semifinales o final de la máxima competición europea, hace ya nueve años, lo que pone de manifiesto que su carrera a nivel de clubes sigue siendo bastante ‘pobre’.

Su fichaje por el PSG y una ‘pelea’ con un compañero

Kylian Mbappé, como era de esperar, suscitó el interés de los mejores equipos de Europa. Con la cabeza bien amueblada y tras haber cumplido la mayoría de edad, distintos escenarios se le presentaron al prodigio francés: fichar por el PSG, el Liverpool o el Real Madrid. El primero, con Emery al frente, fue el único que le garantizó ser titular desde el primer momento.

El delantero tomó una decisión trascendental en su incipiente carrera deportiva, ya que se permitió el lujo de declinar las ofertas de dos históricos como el Liverpool y el Real Madrid, este último todavía con la BBC en la plantilla, y acordó un traspaso récord con el Paris Saint-Germain: una cesión con compra obligatoria de 135 millones que, en 2022, tras formalizar su renovación por dos temporadas, se elevó a 180 millones.

En agosto de 2017, en medio del primer culebrón por su salida, Mbappé protagonizó una refriega con un compañero. En un entrenamiento, fue expulsado de la sesión tras pelearse con Andrea Raggi. Nervioso tras forzar su traspaso al Paris Saint-Germain, el entrenador por entonces, Leonardo Jardim, le conminó a abandonar el centro de entrenamiento. El jugador se negó y sus compañeros tuvieron que cambiar de campo para seguir ejercitándose.

El último día de mercado, el 31 de agosto de 2017, el Paris Saint-Germain oficializó la llegada de Kylian Mbappé. En el mismo mercado, el conjunto parisino había hecho estallar la burbuja del fútbol tras haber abonado los 220 millones de euros de la cláusula de Neymar. Comenzaba, entonces, una nueva era en París que se prolongaría, con un sinfín de episodios convulsos, durante siete temporadas.

Una comparecencia pública muy polémica

En su segundo año en París, después de haberse proclamado campeón del mundo en 2018 con Francia, en un Mundial en el que fue, sin duda, una de las figuras de la selección de Didier Deschamps, Kylian Mbappé fue designado mejor jugador de la Ligue 1 en la gala de los premios de la UNFP. Durante sus primeras dos temporadas en la capital francesa, el delantero se vio obligado a jugar en la banda derecha, ya que en la izquierda se ubicaba la estrella del proyecto, Neymar, y de delantero Cavani, al que superaría en 2023 como el máximo goleador histórico del club.

Cuando se subió al atril, la expectación era máxima para escuchar a una de las mayores irrupciones del siglo del fútbol francés. Sin embargo, sus palabras dejaron petrificada a la sala, ya que Mbappé declaró que quería asumir más responsabilidades y que podría ser en un proyecto alejado de la capital francesa. Aquellas declaraciones, años después, fueron matizadas por el futbolista, acostumbrado a controlar al milímetro su comunicación desde que se convirtió en una estrella mundial.

“Creo que se veía en Francia que iba a ser un líder en el Real Madrid. Siempre pensé que Mbappé iba a poder ser un líder del conjunto blanco, por estatus y por su nivel de fútbol. Con el tiempo se ha visto que mucha gente se equivocó”, resalta Pablo Gallego, director de Le Journal du Real, medio referencia del Real Madrid en Francia que cubrió a Mbappé durante sus siete temporadas en París.

Aquella salida de tono supuso el inicio de la transformación de Mbappé, una promesa que se convertirá en estrella y que desatará una espiral de rumores interminables respecto a su futuro. Neymar, poco a poco, empieza a ser un problema en París. Qatar decide: el francés debe ser la pieza angular del proyecto cuanto antes.

Todo bajo control

Kylian Mbappé inicia definitivamente su transformación en una marca a partir de 2021. Solicita a Leonardo, director deportivo del PSG, marcharse al Real Madrid. El brasileño declara en público que el jugador prometió salir traspasado dejando dinero en las arcas del club, aunque la última palabra la tiene Qatar, que declina todos los acercamientos de los blancos y se obsesiona con renovarle para evitar una salida a toda costa.

En ese período, la comunicación del jugador da un viraje total. Decidió no asociarse a distintas marcas, como KFC o Betclic, que promueven la comida basura y las casas de apuestas, y se convirtió en un icono total en Francia. Su cambio de estatus tanto en la selección como con el PSG, que ya no tiene a Neymar como buque insignia del proyecto galáctico y que, aunque consigue fichar a Messi, apuesta firmemente por Kylian Mbappé, le eleva a una nueva dimensión.

La comunicación comienza a gestionarla su madre, Fayza Lamari, relegada a un segundo plano durante los primeros años de la carrera de Mbappé en detrimento de su padre, Wilfried Mbappé. Se asocia también con una abogada especializada en cuestiones laborales, Delphine Verheyden, con la que fraguan un plan estratégico para reivindicar los derechos de imagen tanto en la selección francesa, a la que dan un ultimátum con el contrato de los jugadores al negarse a participar en una campaña publicitaria, y también exigen el 100 % del control de los derechos de imagen al Paris Saint-Germain durante las interminables negociaciones por su renovación de contrato en 2022.

Mbappé consigue salirse casi siempre con la suya. Real Madrid y PSG le ofrecen cantidades faraónicas, mientras que en todas sus comparecencias públicas, ruedas de prensa y zona mixta, apenas da pistas sobre su futuro. Se limita a responder a las cuestiones deportivas y controla todo lo que le rodea. Ese dominio de la oratoria responde a una serie de personas de confianza que le asesoran continuamente y que le dictan, aproximadamente, los caminos a seguir cuando se sienta delante de los medios de comunicación.

Mbappé firma el mayor contrato de la historia del fútbol con el PSG en 2022. Qatar consigue disuadirle de que fiche por el Real Madrid y el jugador suscribe un nuevo contrato por dos temporadas y no tres tal y como lo anunció en primera instancia Nasser Al Khelaïfi. Ya es el capitán de la selección francesa tras el Mundial de Qatar, lo que provoca ciertas rencillas a nivel interno como el ‘enfado’ de Griezmann, que termina saliendo por la puerta de atrás de manera sorprendente. La enorme individualidad que transmite en el terreno de juego termina por convertir su renovación en una decepción mayúscula a nivel deportivo.

La individualidad por encima del colectivo

Mbappé no hace prisioneros. Monopoliza todas las decisiones del PSG desde que renueva en 2022. Exige una serie de cambios que, no obstante, no se cumplen. El club ‘accede’ a todas las peticiones para firmar un nuevo contrato: un salario desorbitado, primas de renovación y de fidelidad, un director deportivo que conoce personalmente (Luis Campos) y también intenta que Neymar, que llegó en 2017 como estrella, se marche en el mismo verano en el que ha renovado por dos temporadas.

Sin embargo, las promesas de Al Khelaïfi y Qatar no se concretan. El mercado de fichajes del PSG durante la temporada 2022/2023 es una decepción total. El jugador no espera: pide salir traspasado dos meses después, una petición que confirma un año después mediante una carta membretada a la sede del club.

Su salida en 2024 no está exenta de polémica. En 2023, supuestamente, Mbappé, que está descartado porque se niega a renovar, acuerda verbalmente con Al Khelaïfi perdonar 55 millones de euros si finalmente sale del PSG tras expirar su contrato. El club lo readmite en el primer equipo. Meses después, cuando se confirma su fichaje por el Real Madrid, el jugador lleva a la entidad parisina a los tribunales y le gana la batalla judicial: el Paris Saint-Germain es obligado a abonarle 61 millones de euros en concepto de salarios y bonus impagados. Una salida muy polémica y que generó tensión a orillas del río Sena.

Mbappé ya no es un niño, es un hombre. Un hombre con mucho ego y ambición. El PSG no le agrada porque no ha sido capaz de brindarle el proyecto ambicioso con el que le convenció de prolongar su aventura en París. En sus dos años tras la faraónica renovación de 2022, el conjunto parisino no logra la Champions, a pesar de que con Luis Enrique, al que no le tiembla el pulso para dejarle en el banquillo en la Ligue 1 cuando se confirma su salida en febrero de 2024, se queda a las puertas de la final.

“Yo, la verdad, en la vida no soy un gran trabajador”, declara en 2017. En L’Équipe, durante un reportaje extenso sobre su figura el año pasado, algunos excompañeros le definen como un jugador que piensa únicamente en marcar la historia del fútbol y en marcar una época. La charla con Luis Enrique en su documental de Movistar es una prueba inequívoca del tipo de jugador que es. “Los líderes deben trabajar en defensa”, le espeta el asturiano. Su inexistente trabajo defensivo es un reflejo del tipo de jugador que es. “O jugáis para mí o no se puede”, se atreven a confiar en algunos medios de comunicación.

Mbappé ha sido el delantero con menos presiones intensas de las cinco grandes ligas y el antepenúltimo que menos ha presionado esta temporada en la Champions League. El fútbol actual, como bien ha refrendado el PSG de Luis Enrique, actual campeón de Europa, exige un esfuerzo de los 11 jugadores sin balón para acercarse a la gloria. El capitán de la selección francesa, sin embargo, bromea con esta apatía defensiva en un podcast. “Sé que debo trabajar más”, confiesa de manera distendida.

Esta falta de compromiso en ciertos tramos ha sido un problema tanto para el PSG como para el Real Madrid. Ni Luis Enrique, Xabi Alonso y Arbeloa en los últimos años han sido capaces de sacar la mejor versión colectiva del delantero, a pesar de que sus cifras goleadoras han sido incontestables. “El año que viene lo controlaré todo, porque tenemos a un jugador que es un verso suelto en el campo”, declaró Lucho meses antes de oficializarse la salida del talento de Bondy. Una declaración que no ha podido envejecer mejor, ya que el PSG ha sido finalista, sin Kylian, de las dos últimas ediciones de la Liga de Campeones.

Un portavoz social

Kylian Mbappé no es un simple jugador de fútbol. Es una marca y un portavoz para alzar la voz en los momentos en los que debe pronunciarse. “Vamos a luchar contra la idea de que un futbolista debe callarse y limitarse a jugar. Podemos ser futbolistas, pero ante todo somos ciudadanos. No estamos desconectados del mundo”, declara en una entrevista reciente.

Durante la Eurocopa de 2024, el capitán de Les Bleus da un paso al frente ante el auge de la ultraderecha en las elecciones y llama a todo el mundo a votar para evitar los extremos políticos. Una toma de posición que es aplaudida por el pueblo francés, aunque con el evidente rechazo de Marine Le Pen.

“Estamos en un momento crucial de la historia de nuestro país. La Euro es importante en nuestra carrera, pero somos ciudadanos y no estamos desconectados de lo que pasa en nuestro país. Estamos en una situación inédita y un momento importante en nuestro país. Somos una generación que puede hacer historia. Sabemos que los extremos están a las puertas de nuestro poder. Llamo a todo el mundo a votar, a tomar conciencia de la situación. Tenemos necesidad de identificarnos con nuestros valores de respeto. Espero que tomemos la buena decisión”, declara en plena Eurocopa.

Sus compañeros de la selección, salvo algún caso puntual, como Adrien Rabiot, se adhieren a la posición tomada por el capitán y celebran, días después, también en plena Eurocopa, la derrota en la segunda vuelta del partido de Marine Le Pen. “Mbappé es una figura tan importante en Francia que cualquier opinión que emita lleva consigo una gran cantidad de feligreses que pensarán lo mismo”, confía a este periódico una persona cercana a su entorno.

Mbappé no quiere dar la imagen de un simple jugador de fútbol. También es consciente de los problemas sociales. Criado en Bondy, una banlieue parisina, no es ajeno al día a día de su país. “No estamos desconectados de lo que ocurre en nuestro país. La gente a veces piensa que, como tienes dinero, como eres famoso, ese tipo de problemas no te afectan. Pero a mí sí me afectan, porque sé lo que significan y qué tipo de consecuencias pueden tener para mi país cuando esa clase de personas toman el control”, asegura en Vanity Fair.

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Un futbolista incomprendido por muchos y cuyo ego ha sido alimentado por múltiples episodios durante el último lustro, Kylian Mbappé afronta, a partir del verano, los años más decisivos de su carrera deportiva y que determinarán si será recordado como un muy buen jugador de fútbol a nivel de clubes o como una leyenda. Con la selección, en la que está a un gol de igualar el récord de Giroud, la historia es bien distinta. En Estados Unidos podría convertirse en el mejor jugador de la historia de los Mundiales, en los que ya acumula, con 27 años, cuatro goles en finales. 

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