Emiratos Árabes Unidos condenó el ataque con drones contra su central nuclear y advirtió sobre una “peligrosa escalada”
El gobierno emiratí aseguró que el bombardeo contra la planta de Barakah representa una amenaza para la seguridad regional y alertó sobre las posibles consecuencias para la población civil y el suministro energético mundial
InfobaeEl gobierno de Emiratos Árabes Unidos condenó el ataque con drones contra la central nuclear de Barakah y calificó el episodio como una grave amenaza para la estabilidad de Medio Oriente, después de que uno de los aparatos impactara en instalaciones externas de la planta ubicada en la región de Al Dhafra.
El secretario general del Consejo de Cooperación del Golfo, Jasem Mohamed Albudaiwi, repudió “en los términos más enérgicos” el ataque y afirmó que la ofensiva representa “una peligrosa escalada y una amenaza directa para la seguridad y la estabilidad de la región”.

Las autoridades emiratíes informaron que tres drones participaron en la operación. Dos de ellos fueron interceptados por las fuerzas de defensa aérea, mientras que el tercero alcanzó un generador eléctrico ubicado fuera del perímetro interno de la central nuclear de Barakah.
El Ministerio de Defensa de Emiratos señaló que los drones fueron lanzados desde la “frontera occidental”, aunque no identificó al responsable. Sin embargo, en los últimos meses Abu Dhabi acusó en varias ocasiones a Irán de atacar infraestructura energética y objetivos civiles dentro del Golfo Pérsico.
La Agencia Internacional de Energía Atómica informó que los sistemas de emergencia de la planta funcionaron correctamente y que los generadores diésel mantuvieron operativa la unidad 3 del complejo nuclear. El organismo pidió “máxima moderación militar” alrededor de instalaciones atómicas y aseguró que sigue la situación “muy de cerca”.

El ataque ocurrió en un contexto de fuertes tensiones regionales y de estancamiento diplomático entre Washington y Teherán. Más de cinco semanas después del inicio de la tregua parcial impulsada tras la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, las negociaciones continúan sin avances concretos.
La administración de Donald Trump exige a Irán desmantelar su programa nuclear y liberar completamente el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz. Teherán, en cambio, reclama compensaciones económicas por los daños sufridos durante los bombardeos y el levantamiento de las restricciones estadounidenses sobre sus puertos.
La situación en Ormuz continúa siendo uno de los principales focos de tensión internacional. Por esa vía marítima circula una parte significativa del petróleo y del gas que abastecen al mercado mundial. Las interrupciones del tránsito comercial provocaron fuertes alteraciones en el mercado energético global y aumentaron la presión sobre los países del Golfo.
En paralelo, Estados Unidos mantiene operativos navales para garantizar la circulación de embarcaciones comerciales. Washington informó que redireccionó decenas de buques y tomó medidas para asegurar el cumplimiento del bloqueo impuesto sobre puertos iraníes.
Desde Teherán, el régimen iraní respondió a las advertencias estadounidenses con nuevas amenazas. El portavoz militar Abolfazl Shekarchi aseguró que si Estados Unidos reanuda los ataques, enfrentará “escenarios nuevos, agresivos y sorpresivos”.
Por su parte, el portavoz de la cancillería iraní, Esmaeil Baqaei, acusó a Estados Unidos e Israel de intentar responsabilizar a Irán por la crisis energética mundial después de lo que definió como una “agresión militar no provocada”.


