El retorno del príncipe
Endrick afila sus garras para el Mundial en Valdebebas. Hoy saludó y este viernes empieza a trabajar en solitario hasta poner rumbo a Brasil.
Trabajo específico para mantener el tono y potenciarlo. Para llegar en el mejor estado posible. Hasta que llegue el momento de poner rumbo a la concentración (el 27 de mayo empieza, en la Granja Comary, cuartel general habitual de Brasil). Donde llega gracias a su rendimiento y la confianza de Ancelotti. Le prometió que con minutos, las puertas de la Seleçao se le abrirían (“Vete, desarrolla tu fútbol”, le dijo). Y así ha sido. A última hora (“la decisión final la tomamos esta mañana”, reconoció Carletto tras anunciar la lista), pero sueño cumplido.
Un regreso, además, doble. A la selección y... al Madrid. Con el convencimiento de que, esta vez sí, después de apostar Xabi por Gonzalo y él por salir en busca de oportunidades, será protagonista. Consciente de la competencia, de que Mbappé suele dejar migajas en forma de minutos. Pero también de que desde la entidad, más allá de lo que ocurra con Gonzalo, piensan en él como verdadera alternativa a Kylian. Amén de ese rol potenciado bajo el ala de Fonseca en banda. Ya brilló ahí en Palmeiras, desde la derecha con libertad para cortar hacia dentro, hacia su zurda. En Lyon lo ha vuelto a hacer: 13 de sus partidos con Les Gones han sido ahí. Será el ‘primer fichaje’ para Mourinho. Al portugués le tocará moldear su nueva versión.
Eficacia
Una que mostró a cuentagotas en su primera temporada y media. Dejó destellos, como esa Copa del Rey de la 2024-25 donde llegaron cinco de sus siete zarpazos de blanco. Pero las oportunidades fueron esquivas. Desde su aterrizaje solamente disputó 946 minutos. Los exprimió y promedió un tanto cada 135′ y añadiendo su asistencia, apareció en la radiografía del gol cada 118′. Pero fueron escasas. Y el arranque de la 2025-26 todo, con las lesiones como contratiempo extra, se potenció (99 minutos en tres partidos). La razón de su cesión. La que le supone su billete al Mundial... y al Madrid. El retorno del príncipe.


