El Madrid se desintegra
Vuelve del Clásico peor de lo que fue a Barcelona. El nuevo lío con Mbappé, la extraña gestión de la gripe de Huijsen, la insistencia en Camavinga...
El Madrid vuelve de Barcelona incluso peor de lo que fue. Que ya era difícil. Abajo sometido, otra vez más, por el Barça, y fuera del verde convertido en objeto de sorna indisimulada. El autobús blanco fue recibido en el Camp Nou al grito de “¡que se peguen, que se peguen!” y al Barcelona se le ocurrió que era un buen día para repartir palomitas en la tribuna de prensa. No se avistaron arranques de orgullo de los que Juanito, convertido en un eslogan vacío por Arbeloa, sí hacía gala. El técnico de hecho pensó que para algo así era mejor Camavinga que Thiago Pitarch... O quizá si los hubo, pero mal entendidos. Tchouameni, no podía ser otro, fue el único del equipo que se fue sin darle la mano al Barça campeón...

La ocurrencia de Mbappé...
Pero no todo sucedió en el Camp Nou. El clima social en torno al club se está volviendo atómico y ayudó a ello, en pleno partido, la ocurrencia de Mbappé. Con 2-0 colgó en Instagram una foto de su tele mostrando el partido (en un canal extranjero) y un “Hala Madrid” con un corazón blanco. Tres días después de su ataque de risa con dos de sus compañeros a palos. Suena a demasiada despreocupación para ser el mascarón de proa de un proyecto que se asfixia y que ha sufrido un alirón en la cara. Una palada de sal a una hemorragia en la que el torniquete elegido está aún en Lisboa.
Ahora suenan tambores de guerra para el jueves. Lo que pudo ser una noche para intentar calmar al pueblo a costa del Oviedo se ha transformado en otro examen masivo de un Bernabéu en modo Robespierre y del que no parece que se vaya a librar nadie.


