El fichaje de los 1.000 millones ya tiene fecha

El crecimiento del mercado y el impacto de las estrellas podrían llevar al fútbol a cifras nunca antes vistas.

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El fútbol puede estar a solo cinco años de vivir un fichaje imposible. O, al menos, lo que hoy parece imposible. Bank of America asegura que, si el mercado sigue creciendo al ritmo actual, en 2031 podría cerrarse el primer traspaso de 1.000 millones de euros.


La cifra asusta solo con leerla. Mil millones por un jugador. Más de cuatro veces lo que pagó el Paris Saint-Germain por Neymar en 2017, el fichaje más caro de la historia hasta hoy. Aquella operación, de 220 millones de euros, parecía insuperable. Ahora ya no tanto.

La previsión aparece en el informe The Beautiful Game, elaborado por la división de análisis económico del banco estadounidense con motivo del Mundial de 2026. En él explican que el precio de los futbolistas sigue creciendo año tras año y que, manteniéndose esa subida, el mercado terminará rompiendo otra barrera histórica.

El informe señala que el precio de los traspasos aumenta un 37% interanual. En otras palabras, el mercado no deja de dispararse. Es decir, cada vez cuesta muchísimo más fichar a una estrella.

Y no solo por lo que hace dentro del campo. Los grandes jugadores ya no generan dinero únicamente jugando al fútbol. También venden camisetas, atraen patrocinadores, disparan las audiencias y multiplican seguidores en redes sociales. Un futbolista se ha convertido casi en una marca mundial.

Por eso Bank of America plantea una idea que hasta hace poco sonaba a ciencia ficción, que los jugadores puedan terminar funcionando como activos financieros en los que invertir, casi como sucede con las acciones de una empresa.

En los últimos años ya han aparecido rumores de operaciones gigantescas relacionadas con Arabia Saudí. Nombres como Vinicius o Mbappé han estado ligados a cifras mareantes desde la entrada del fondo soberano saudí en el fútbol. Pero el informe diferencia esas propuestas del valor “real” de mercado. Considera que muchas de esas cantidades responden más a una estrategia de imagen y poder internacional que al precio deportivo del futbolista.

De hecho, el propio banco apunta que Arabia Saudí empieza a alejarse poco a poco de esa política de gastar sin límite, algo que ya ha ocurrido en otros deportes como el golf.

Pero el informe no solo habla de fichajes. También mira al futuro de cómo veremos el fútbol.

Bank of America cree que las grandes ligas acabarán teniendo sus propias plataformas de streaming, algo parecido a una mezcla entre Netflix y la Premier League. Lo llaman “Premflix”. El objetivo sería que las competiciones controlaran directamente sus retransmisiones, sin depender tanto de las televisiones tradicionales.

La referencia está en modelos como la NBA, la NFL o incluso la Fórmula 1, competiciones que han conseguido acercarse más al aficionado con contenido propio, documentales, plataformas digitales y acceso más directo.

En el fútbol europeo ya hubo un intento parecido. A22 Sports Management, la empresa vinculada a la Superliga, presentó en su día la plataforma Unify para retransmitir competiciones de manera propia. El proyecto nunca terminó de despegar tras la salida de la mayoría de clubes implicados, aunque la idea sigue sobre la mesa.

El fútbol cambia a una velocidad enorme. Hace no tanto, pagar 100 millones por un jugador parecía una locura. Luego llegó Neymar y rompió todos los límites. Ahora, por primera vez, alguien se atreve a poner fecha al siguiente salto. 2031. El año en el que el mercado podría alcanzar los 1.000 millones.

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