El experimento chino que puede cambiar los aviones: 16 minutos de vuelo y un mensaje para la industria
El gigante asiático completó el primer ensayo de un motor aeronáutico de hidrógeno de gran potencia en medio de la tensión global por el petróleo.
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China ha llevado a cabo una prueba que podría influir bastante en el futuro de los aviones. El país asiático fue capaz de hacer volar durante 16 minutos un avión de carga no tripulado impulsado por hidrógeno, una tecnología que busca reducir la dependencia del petróleo y cambiar la forma en la que funciona la aviación.
La prueba tuvo lugar el pasado 4 de abril en la ciudad de Zhuzhou, en la provincia de Hunan. El avión, de 7,5 toneladas, alcanzó los 300 metros de altura, recorrió 36 kilómetros y aterrizó sin problemas después de volar a unos 220 kilómetros por hora. Aunque el trayecto fue corto, el objetivo era demostrar que el motor podía funcionar de forma estable durante todo el vuelo, y así fue.
La clave del proyecto está en cómo utiliza el hidrógeno. Mientras compañías occidentales como Airbus trabajan con sistemas que transforman el hidrógeno en electricidad, China ha optado por quemarlo directamente dentro del motor, de manera similar a como hoy en día se quema el queroseno en los aviones tradicionales. La ventaja de este método es que puede generar más potencia, algo importante para aviones grandes o vuelos más largos.
China podría cambiar para siempre la industria de la aviación
A pesar de ello, la tecnología aún tiene muchos desafíos por delante. El hidrógeno líquido debe almacenarse a temperaturas extremadamente bajas, cercanas a los -253 grados, y mantener esas condiciones durante un vuelo es complicado. Además, todavía no se sabe cuánto costará operar este tipo de motores ni cuánto tiempo necesitarán para volverse una alternativa real para pasajeros.
China también ve este proyecto como una cuestión estratégica. Las tensiones internacionales y los problemas relacionados con el petróleo han llevado al gigante asiático a buscar nuevas fuentes de energía para sectores clave como la aviación. El objetivo es depender menos del combustible importado y desarrollar tecnologías propias para el futuro.
Por ahora, el uso más probable de estos motores será el transporte de mercancías, vuelos regionales o rutas entre islas, donde es más sencillo crear infraestructura para repostar hidrógeno. Aunque aún faltan años para ver aviones comerciales de pasajeros usando esta tecnología, la prueba del AEP100 deja claro que China quiere ponerse al frente de una nueva carrera aérea que podría redefinir cómo vuelan los aviones en las próximas décadas.


