El cara a cara entre Florentino y Mbappé
La cita entre el presidente y el delantero toma carácter de urgencia; en el club preocupan gestos como el del francés y es prioridad recuperar el orden y mando en el equipo.
Los dirigentes de la entidad madridista querían saber de primera mano cuál iba a ser su actitud de futuro y, especialmente, el planteamiento del ex del PSG cara a la próxima temporada, circunstancia que despejó el francés al reconocer la felicidad que siente en el Real Madrid. El cruce de declaraciones tras el partido ante el Oviedo entre Mbappé y Arbeloa, coloca el sello de urgencia a la cita que presidente y jugador iban a tener antes de que el delantero se pusiera en modo Mundial.
Lo que iba a ser un acercamiento y una lectura de cartilla ante lo sucedido en semanas precedentes, pero siempre con la predisposición al entendimiento, ha pasado a tener carácter de inmediatez ante la nueva vía de agua que se ha formado en un grupo que está roto y carente de una columna vertebral que le de sentido a todo lo que sucede en el vestuario e incluso ya sobre el césped.
A los que mandan en el Real Madrid les preocupaban gestos y situaciones propiciadas por Mbappé y que se estaban repitiendo más de lo deseado. Son los primeros que saben que se ha distanciado del grupo, que sus propios compañeros no entienden comportamientos del delantero que se consideran perfectamente evitables.
Ahora, tras lo dicho por Mbappé en un arranque particular y sin convenir con el club después del partido ante el Oviedo, los aludidos van más allá del entrenador del primer equipo blanco y en el lote también aparecen los compañeros del delantero. En el Real Madrid siguen considerando al Bota de Oro vigente como pieza básica y Florentino Pérez le considera el mejor, pero en el Real Madrid no hay nadie imprescindible, algo que quedó demostrado con los casos de Cristiano Ronaldo o Sergio Ramos. Asuntos que el presidente afrontó y solucionó poniendo a la entidad por delante o por lo menos síguenos al pie de la letra la estrategia marcada por el club.
Desde la zona noble blanca se piensa en recuperar el orden y mando, misión que va a recaer en el nuevo entrenador, que si nada cambia será Mourinho. Recuperar los valores de los que el Real Madrid ha hecho gala en su historia, es la primera misión y si para ello hay que tomar soluciones drásticas, se tomarán.


