El avance de Ucrania en territorio ruso obligó a Putin a sustituir a los gobernadores de dos regiones fronterizas clave

El Kremlin designó a un general con experiencia de combate y a un ex funcionario de ocupación para conducir Belgorod y Briansk, dos zonas bajo presión constante de Kiev

Infobae

El presidente ruso, Vladimir Putin, desplazó este miércoles a los gobernadores de Belgorod y Briansk, dos regiones fronterizas con Ucrania que en los últimos meses quedaron expuestas a ataques, incursiones y operaciones militares de Kiev. El relevo se produjo en medio de la presión sobre las defensas rusas y de un escenario de guerra que comenzó a mostrar mayores dificultades para Moscú.


El Kremlin informó que Viacheslav Gladkov, gobernador de Belgorod, y Alexandr Bogomaz, jefe regional de Briansk, dejaron sus cargos “por voluntad propia”. Sin embargo, las sustituciones se anunciaron en un contexto marcado por la intensificación de las acciones ucranianas sobre territorio ruso y por las evaluaciones occidentales que señalan un deterioro en la posición militar del Kremlin.

Para ocupar los puestos vacantes, Putin eligió perfiles estrechamente vinculados al aparato militar y a la administración rusa en territorios ocupados de Ucrania. En Belgorod fue designado de manera interina Alexandr Shuváev, un general del Ejército ruso con experiencia en la guerra iniciada en 2022. En Briansk asumió Egor Kovalchuk, quien anteriormente trabajó dentro de la estructura de ocupación rusa en la región ucraniana de Lugansk.

El presidente ruso, Vladimir Putin, se reunió en Moscú con Alexandr Shuváev tras designarlo gobernador interino de Belgorod (REUTERS)
El presidente ruso, Vladimir Putin, se reunió en Moscú con Alexandr Shuváev tras designarlo gobernador interino de Belgorod (REUTERS)

Las dos regiones tienen una importancia estratégica clave para Moscú debido a su ubicación sobre la frontera ucraniana. Tanto Belgorod como Briansk fueron escenario frecuente de ataques con drones, bombardeos y operaciones transfronterizas desde el inicio de la invasión rusa. En varios momentos del conflicto incluso registraron incursiones armadas que obligaron a reforzar la seguridad interna.

Gladkov, que dirigía Belgorod desde 2021, se convirtió en una de las caras visibles de la gestión rusa durante la guerra. El funcionario publicaba reportes diarios sobre daños, evacuaciones y consecuencias de los ataques ucranianos. Medios rusos lo describían como uno de los gobernadores con mayor respaldo local debido a su presencia constante en medio de la crisis de seguridad.

Su reemplazante, Shuváev, nació precisamente en Belgorod y acumuló trayectoria militar en distintas campañas rusas. Según información difundida por Moscú, participó en operaciones en el Cáucaso Norte, Georgia y Siria antes de incorporarse al frente de Ucrania. También integró el programa “Tiempo de Héroes”, impulsado por el Kremlin para promover a veteranos de guerra hacia cargos políticos y administrativos.
El Kremlin designó a un general con experiencia de combate y a un ex funcionario de ocupación para conducir Belgorod y Briansk, dos zonas bajo presión constante de Kiev

En Briansk, Putin optó por Kovalchuk, un funcionario con experiencia dentro de la estructura instalada por Rusia en zonas ocupadas del este ucraniano. Su nombramiento refuerza la tendencia del Kremlin de colocar perfiles ligados directamente al conflicto en posiciones sensibles de gobierno regional.

Los cambios se producen mientras aumentan las advertencias europeas sobre una posible pérdida de fortaleza política y militar de Moscú.

Lo que su declaración demuestra realmente es que no se encuentra en una posición sólida”, sostuvo Kallas tras una reunión con ministros de Defensa europeos. “Creo que existe una oportunidad para poner fin a esta guerra”, agregó.

La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas (REUTERS/Yves Herman/Archivo)
La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas (REUTERS/Yves Herman/Archivo)

En los últimos días, Moscú impulsó además una tregua temporal de tres días vinculada a las conmemoraciones de la victoria soviética en la Segunda Guerra Mundial. Paralelamente, el Kremlin redujo parte del despliegue previsto para el desfile militar en la Plaza Roja, una decisión interpretada por analistas internacionales como una señal de preocupación ante posibles ataques ucranianos.

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