Dolor en el mundo del deporte: a los 41 años, murió Kyle Busch, bicampeón de la NASCAR e ídolo del automovilismo
El piloto era uno de los máximos referentes de la principal categoría de autos con techo en Norteamérica
InfobaeEl piloto Kyle Busch murió este jueves a los 41 años, según un comunicado conjunto difundido por la familia Busch, Richard Childress Racing (RCR) y NASCAR. El bicampeón de la Cup Series había sido hospitalizado en las primeras horas de la jornada.
Busch acumuló 234 victorias combinadas en las tres divisiones nacionales de NASCAR, la mayor cantidad en la historia del deporte, y sumó la última el viernes pasado en la carrera de la Truck Series en Dover Motor Speedway. En la Cup Series consiguió 63 triunfos y los campeonatos de 2015 y 2019.
En la declaración oficial, NASCAR afirmó: “Toda la familia de NASCAR está devastada por la pérdida de Kyle Busch. Futuro miembro del Salón de la Fama, Kyle era un talento excepcional, de esos que aparecen una vez por generación”.
El pasado 10 de mayo se celebró el Día de la Madre y Kyle escribió un emotivo mensaje en sus redes sociales: “Mis chicas merecen ser el centro de atención hoy. Feliz Día de las Madres para Samantha y mi mamá. Gracias por el amor, paciencia, fortaleza y todo lo que entregan a nuestra familia cada día”.
Este jueves Kyle había sido ingresado en un hospital por una enfermedad no revelada, según informó el sitio especializado Motorsport.
Seis días antes de su muerte, Busch había dejado una frase que ahora adquiere otro peso: “Nunca sabes cuándo será la última”, había dicho al celebrar su triunfo en la fecha de la Truck Series disputada en Monster Mile, el circuito ubicado en la ciudad de Dover.
En Estados Unidos lo conocían como “Rowdy”, un apodo asociado a su perfil rebelde y confrontativo. Durante años alimentó esa imagen con discusiones por radio, estallidos en boxes, cruces con rivales y una convivencia habitual con los silbidos de las tribunas.
Arriba del auto, su talento quedó fuera de discusión. Busch pasó por Hendrick Motorsports, Joe Gibbs Racing y Richard Childress Racing, tres de las estructuras más importantes de la categoría.
Fue en Joe Gibbs Racing donde construyó buena parte de su leyenda y se convirtió en el principal rostro deportivo del proyecto de Toyota dentro de NASCAR. Allí consolidó una trayectoria que lo llevó a ser una referencia permanente en las tres divisiones nacionales.
Nacido el 2 de mayo de 1985 en Las Vegas, se crio en una familia ligada a los motores. Su padre, Tom, era mecánico y corredor amateur, y su hermano mayor, Kurt, también llegaría a ser campeón de NASCAR.
Ese entorno marcó su formación desde muy temprano. Según el texto fuente, Kurt fue quien lo empujó desde niño a las pistas improvisadas en estacionamientos y calles de Las Vegas.
Kyle debutó cuando todavía era adolescente y pronto empezó a derribar marcas. En 2005, con apenas 20 años, se convirtió en el ganador más joven de la Cup Series, la división principal de NASCAR, un registro que en ese momento alteró el panorama del automovilismo estadounidense.
En las semanas previas a su muerte, Busch también había sido noticia por un problema de salud durante una carrera. El 10 de mayo, en la Cup Series disputada en Watkins Glen, se comunicó por radio con su equipo para pedir asistencia médica del Dr. Bill Heisel y una inyección apenas bajara del auto.
La transmisión televisiva informó entonces que el piloto había estado lidiando con un resfriado sinusal agravado por las intensas fuerzas G y los cambios de elevación del circuito de ruta ubicado en el norte del estado de Nueva York. Aun así, siguió en pista y terminó la carrera en octavo lugar.
Ese episodio reforzó una imagen que lo acompañó durante toda su trayectoria: la de un competidor que corría al límite incluso cuando las condiciones no eran ideales. El texto fuente lo define como el piloto que podía convertir una carrera rutinaria en un espectáculo solo por su presencia.
Su vínculo con el público también quedó marcado por esa intensidad. De esa relación surgió la “Rowdy Nation”, la comunidad de fanáticos que lo acompañó incluso en sus momentos más discutidos dentro de la categoría.
Con el paso del tiempo, esa personalidad mostró otra faceta. El nacimiento de sus hijas, ordenó parte de sus urgencias y lo volvió más sereno fuera de la pista, sin alterar su agresividad competitiva al volante.


