Cubarsí, el tótem de Flick
El alemán lo ha convertido en intocable. Ha jugado más de 100 partidos en las dos últimas temporadas y este curso nadie ha participado más. Sobre él, se asienta la defensa culé.
Flick ha convertido en Cubarsí en un pilar básico de la estructura del Barça. Después de un año de aprendizaje fundamental al lado de Iñigo Martínez, el adiós del central de Ondarroa obligó al alemán a cederle los trastos al de Estanyol pese a que apenas había alcanzado la mayoría de edad.
Cubarsí tiene madera de líder. Y nunca ha ocultado que le gusta esa etiqueta porque es lo que ha demostrado en el césped desde que debutó. Considerado una mezcla perfecta entre Piqué y Puyol, por su salida limpia de balón y su agresividad, sí ha demostrado que rinde algo más en el perfil derecho del centro de la defensa. Ayuda a su campo visual. Desde ahí, filtra pases entre líneas con más facilidad. Después de un inicio de temporada algo tierno, Cubarsí se ha estabilizado, endurecido y ha firmado una temporada brillante que ni siquiera ha emborronado su expulsión en la ida de los cuartos de final de la Champions en una jugada discutidísima con Simeone.
Fundamental también en los inicios de Lamine en el primer equipo (son de la generación de 2007 y Xavi consideró una bendición la presencia de Cubarsí para ir acompañando el crecimiento de Lamine), está empeñado en mejorar ciertos aspectos del juego, especialmente atacar con más agresividad el balón en los saltos aéreos, defensivo y ofensivo. Su próximo desafío es el Mundial. Con apenas 19 años, el Barça lo tiene atado hasta 2029. No siempre fue así. En sus inicios, Xavi se tuvo que poner serio con Laporta cuando llegó a sus oídos que el Manchester City estaba seriamente interesado en él. El presidente le escuchó y supo blindarlo.


