Coudet llevó a River a la final y él mismo la perdió

Todos los técnicos están preparados para afrontar el desafío de entrenar en cuanto a los conocimientos, pero no todos están aptos para los grandes equipos.

Mauro Palacios
TyC
Debemos dividir en varios puntos lo que sucedió en la final diputada en Córdoba. Por un lado, River llegó como pudo y no como quiso: un equipo emparchado por donde se lo mire, diseccionando la formación titular como los suplentes y con muchos protagonistas al límite, en especial aquellos que aportan algo diferente al resto.

Sabiendo y entendiendo esto, se hace muy difícil entender cómo Coudet tardó tanto en hacer los cambios cuando estaba ganando 2-1. Por bajo rendimiento, Juan Cruz Meza era un cambio seguro, y por agotamiento físico debemos sumar a Colidio y Freitas, ambos de muy buen partido: se fajaron con todos y pedían recambio. 

Recién con la salida de Acuña y el ingreso de, antes de los 30 del complemento, el Chacho comenzó a mover el banco, y acá se abre otra ventana para analizar: ¿era el central campeón del mundo el que debía entrar o el chico Facundo González? La opción correcta parecía el ingreso del juvenil para evitar un abanico de movimientos de casi toda la defensa y encima para hacerle lugar a un Pezzella que se muestra con problemas en sus tiempos.

Los manotazos de ahogado en el tramo final, juntando jugadores en ofensiva, fueron otra muestra de desesperación. Ya era tarde con el empate de Belgrano, física, futbolísticamente y en cuanto a lo anímico. Pero todavía faltaba lo peor.

El posteo de Lautaro Rivero en su Instagram tras la derrota de River en la final ante Belgrano

El posteo de Lautaro Rivero en su Instagram tras la derrota de River en la final ante Belgrano

Con la derrota consumada, afloró lo peor de Coudet, que ya había sido expulsado: insultos, acusaciones y un accionar poco profesional. Todos entendimos la calentura ya que nosotros lo vivimos igual, pero debe existir una diferencia entre los que están adentro y los que miran desde afuera, y mucho más en el momento de la premiación, donde la imagen era la de un Juanfer superado por la emoción y la impotencia. En ese lugar debía estar el entrenador, el líder de grupo.

Su ausencia no tenía que ver con la roja, sino con la bronca vivida. Pero un entrenador debe estar presente y no dejar solos a los suyos. En eso también se vio a un entrenador de River Plate que no estuvo a la altura en varios aspectos. Todo es aprendizaje, lo ideal es que lo corrija y veamos otro tipo de líder. Gracias a Coudet River llegó a esta final, pero también gracias a sus acciones la perdió.

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