Brasil 6- Panamá 2 / ¡Brasil intimida!
La canarinha se despidió de Brasil con una fiesta en Maracaná ante Panamá. La selección de Carlo Ancelotti venció por 6-2.
Arrancó el partido por todo lo alto con un golazo de Vinicius que atisbó lo que podía suceder en uno de los estadios más importantes del planeta. Brasil, que salió mordiendo a su rival y presionando, no encontró la mejor formula para ser peligrosa. Panamá contrarrestó con juego, arriesgando y siendo valiente. El combinado de Thomas Christiansen obtuvo resultado, ya que con algo de fortuna Murillo consiguió el empate.
Brasil dejó de intimidar, y con ello el estadio se apagó por momentos. Sólo alguna jugada al espacio encendió a un Maracaná que tuvo que esperar al final del primer tiempo, cuando apareció Vinicius por la izquierda y con un disparo que Casemiro desvió de cabeza, el segundo tanto de la canarinha se sumó al marcador.
El paso por vestuarios llevó cambios para los locales. Carlo Ancelotti movió el banquillo y con ello llegó la lluvia de goles. Brasil salió al segundo tiempo con ganas, con energías renovadas. Y en la presión que se vislumbró en el inicio del partido estuvo la clave de un partido que se rompió por completo. En 10 minutos la canarinha destrozó a su rival. Primero Rayan, después Paquetá y por último Igor Thiago desde el punto de penalti.
En lo que se convirtió en un enfrentamiento sin ningún tipo de competitividad, Panamá no supo encajar los golpes, algo que echó por tierra lo visto en el primer tiempo. Con mucho más control, la selección brasileña jugó con el ritmo del encuentro a pesar de que sus jugadores quisieron más goles… Y el público. Danilo redondeó la goleada con un sexto gol -golazo- que liquidó las cosas. Harvey, con un zapatazo desde su casa, dejó la postal del encuentro para el país de Concacaf, haciendo el segundo gol visitante.
Bailando, celebrando y goleando. Brasil se despidió de sus aficionados de la mejor forma. Dando rienda suelta a la ilusión de cara a un Mundial en el que la verdeamarela no partirá como favorita. Pero demostrando que no se le puede sacar nunca del debate.


