Bayern - PSG / La bestia negra es el PSG

Un gol de Dembélé y otro de Kane firman un empate que envía a la final a los de Luis Enrique. Defenderán título los galos ante el Arsenal. Poco Bayern.

José Carlos Menzel
As
De negro. Como si el PSG hubiese querido subrayar que la bestia negra no es el Bayern de Múnich, sino ellos. La tropa de Luis Enrique. El campeonísimo de Europa que defenderá título ante el Arsenal. Una semana después del delirio del Parque de los Príncipes, que terminó con un histórico 5-4, franceses y alemanes firmaron un 1-1, con goles de Dembélé y Kane, que le sirvió al PSG para sellar su billete a Budapest. De Múnich, donde levantó la primera orejona de su historia en 2025, a la capital húngara, donde pretende repetir hazaña en 2026.

No hubo sorpresas en los onces de muniqueses y parisinos. En la esquina local, Kompany solo cambió de lado a sus laterales, con Laimer por la derecha y Stanisic por la izquierda. Arriba, el Bayern se alineó solo: Musiala alimentando de balones al tridente letal formado por Kane, Olise y Lucho Díaz. Dinamita pura contra un PSG en el que Zaïre-Emery suplió al lesionado Achraf en el lateral derecho, haciéndole hueco a en el centro del campo a Fabián Ruiz. Y en ataque, los tres mosqueteros: Kvaratskhelia, Doué y Dembélé. Sin rodeos en ambos bandos. Caretas fuera y a la final.

Eso sí, solo hubo un equipo que estaba con los cinco sentidos sobre el verde del Allianz cuando el luso Pinheiro hizo sonar el silbato por primera vez. Los 75.000 en el Allianz aún estaban ocupados guardando las cartulinas con las que habían formado un mosaico gigante en la grada del coliseo muniqués cuando el vigente campeón las silenció pasados apenas dos minutos y medio. Kvaratskhelia se inventó un doble pase a la altura del centro del campo para terminar recibiendo en profundidad de parte de Fabián para ponerla rasita a la altura del punto de penalti, donde ya esperaba Dembélé para fusilar a Neuer con la zurda. De repente, no se escuchaba ni una mosca en el coliseo bávaro.

La bestia negra es el PSGFabián felicita a Dembelé por su gol.FRANCK FIFE

El jarro de agua fría fue importante para un campeón alemán que necesitó diez minutos para sacudirse. No se sintieron cómodos los alemanes, que perdieron mucha energía reclamando segundas amarillas y penaltis al colegiado que no eran. Hasta que se acordaron de lo que les hizo convertir un 5-2 en un 5-4 en la ida: su fútbol. Comenzó a aparecer Musiala entre líneas. Comenzó a encarar Olise por la derecha. Y comenzó a hacer de las suyas Luis Díaz, que encarnó el empuje de un Bayern que las tuvo para poner las tablas antes de pasar por vestuarios, pero cuya ansia privó a los tres de arriba de mantener la sangre fría en los metros finales.

Sangre fría que el PSG, salvo algún que otro lapsus en la construcción, sí tuvo a la hora de defender. El conjunto de Luis Enrique se hizo sólido atrás y fue desgastando a un Bayern que dio la sensación de ser un hámster atrapado en su propia rueda. Corrían y corrían los de rojo, no paraban de picar piedra, pero no avanzaban ante el compromiso defensivo de un campeón de Europa que, por momentos, defendió con diez jugadores y asfixió todas y cada una de las embestidas del miura muniqués. Un miura que, con cada minuto que pasaba, fue desfondándose.

La bestia negra es el PSGKane, autor del gol del Bayern, se queja al colegiado, el portugués Pinheiro.ODD ANDERSEN

Pero no terminó apuntillado porque el más veterano sobre el verde no lo permitió. Neuer volvió a ser el de los cuartos de final contra el Real Madrid y se marcó varios paradones ante Doué y Kvaratskhelia. Ambos comenzaron a vislumbrar los espacios a la espalda de una zaga local cada vez más adelantada y fueron con todo a picar su billete hacia Budapest, pero se toparon de forma repetida con los reflejos del porterazo que sigue siendo Manuel con 40 años.

Lo que ocurrió es que los de arriba dieron la sensación de haber envejecido 40 años desde la semana pasada. Kompany miró al banquillo y se encontró con Davies, Kim, Jackson y Karl para resucitar a un equipo que terminó dándose cuenta de la forma más cruel, a un paso de la finalísima y ante su gente, que solo 20 minutos sobrenaturales le habían llevado a soñar con la que hubiese sido la séptima orejona de su laureada historia. Que su rendimiento habitual, ese con el que suele llevarse Bundesliga tras Bundesliga sin despeinarse, no es suficiente para plantarle cara al vigente campeón. Que el PSG, muy a pesar del tardío tanto de Kane en el añadido, es la bestia negra. No solo la suya, sino la de todo un continente cuya corona defenderá el próximo 30 de mayo en Hungría.

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