Una gran oportunidad para Coudet

Primer superclásico para el Chacho Coudet y primera chance para seguir buscando ingresar a un lugar privilegiado del hincha millonario.

Ernesto Provitilo
TyC
Es 10 de marzo de 2002. Ariel Ortega recupera una pelota en mitad de cancha, a toda velocidad se inicia un ataque de River con un pase hacia Víctor Zapata, quien vuelve a buscar al Burrito, que rápidamente encuentra a Cavenaghi en el área, el goleador ve entrar a Coudet como un 8 clásico pidiendo pista. Chacho remata y convierte el segundo gol dando una vuelta carnero en el festejo, en una Bombonera con dos bandejas explotadas de hinchas que deliraron en ese partidazo memorable, con vaselina de Rojas como frutilla del postre. Ese día, el Chacho ingresó a la categoría "jugador querido" del hincha riverplatense.

Es que, para el hincha de River, que te vaya bien contra Boca es un plus. Y contra el clásico rival le ha ido bastante bien, más allá de que ése haya sido su único gol en superclásicos. La cuestión es que hoy, un par de décadas después, tiene otra oportunidad inaugural, el debut nada menos que en un River-Boca, pero como entrenador. En el Monumental. Con una fiesta, que seguramente, será inolvidable en las tribunas. Con un rival que hoy está jugando mejor. Y con un universo de posibilidades que se abren si la cosa sale bien.

Hoy River no goza de su mejor presente futbolístico, aunque sí de un buen presente de resultados. ¿Cómo explicar esta dialéctica? Yo creo que tiene que ver con el técnico. Un mensaje llano, sencillo, de fácil interpretación que redunda en un equipo que, si bien no goza de jugadores con buena actualidad, mal que mal hace lo que tiene que hacer. Presiona cuando tiene que presionar, no se repite en intentos torpes a la hora de buscar posibilidades de ataque, se presenta intenso en la marca y pronto a recuperar, no suele quedar mal parado. Nada descollante claro, nada que te inunde los ojos de fútbol. Pero, sí, a diferencia de lo que pasaba hace un tiempo, River toma decisiones lógicas. Y trata de ejecutarlas de la misma manera, aunque, como puede desprenderse de lo que muestra en sus partidos, no logra hacerlo.

El juego pragmático de River hoy está lejos del virtuosismo que es inherente a su historia. No obstante, no existe hincha de la banda en el mundo que mañana no quiera seguir en la misma tónica pero ganando el partido. En ese sentido, este es un elemento más con el que cuenta el Chacho para resolver el partido: no necesita rendir examen, necesita sacar adelante el juego, en consonancia con lo que ya viene haciendo en los partidos anteriores, con el atenuante de que en éste la complejidad sube, porque tiene buenos jugadores y está jugando bien. Pero, más allá de lo que implica Boca y un superclásico, si Coudet continúa reemplazando las falencias de un plantel mal armado con buenas y lógicas decisiones, puede empezar soñar con el inicio de un viaje al corazón del más grande.

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