Un ensayo clínico prueba un aerosol nasal para revertir signos del envejecimiento cerebral
El método, basado en vesículas extracelulares, ofrece una alternativa no invasiva para abordar trastornos neurodegenerativos
InfobaeUn ensayo clínico explora una vía innovadora contra el deterioro cerebral: el uso de un aerosol nasal para revertir signos de envejecimiento y restaurar la memoria en modelos preclínicos.
La neuroinflamación asociada al envejecimiento, caracterizada por la presencia de inflamación crónica y estéril en regiones clave del cerebro como el hipocampo, contribuye directamente al deterioro de la memoria y al mayor riesgo de enfermedades como el Alzheimer.
“El envejecimiento cerebral se puede revertir para ayudar a las personas a mantenerse mentalmente ágiles, socialmente activas y libres del deterioro asociado a la edad”, afirma Ashok Shetty, director asociado del Instituto de Medicina Regenerativa de Texas A&M.
Un tratamiento innovador basado en vesículas extracelulares

El desarrollo de la terapia se basa en el empleo de vesículas extracelulares (VE) derivadas de células madre neurales humanas. Estas diminutas partículas biológicas, administradas por vía intranasal, transportan una carga de microARN terapéuticos capaces de regular múltiples vías genéticas e inmunológicas en el cerebro.
“Los microARN actúan como reguladores maestros. Ayudan a modular y regular muchas vías genéticas y de señalización en el cerebro”, explicó la investigadora principal, Madhu Leelavathi Narayana.
El equipo científico utilizó modelos animales envejecidos, a los que se administró dos dosis del aerosol nasal desarrollado en el laboratorio. En cuestión de semanas, los investigadores observaron una reducción drástica de la inflamación cerebral, restauración de la función mitocondrial y una mejora significativa de la memoria.

El tratamiento redujo la hipertrofia de astrocitos y los cúmulos microgliales. También incrementó la expresión de proteínas antioxidantes y genes vinculados al mantenimiento de la cadena respiratoria mitocondrial. El resultado fue una disminución del estrés oxidativo y una mejora global en la capacidad cerebral para procesar y almacenar información.
Uno de los elementos más destacados del descubrimiento reside en la vía de administración. La terapia intranasal permitió que las vesículas sortearan la barrera hematoencefálica y alcanzaran directamente los tejidos cerebrales afectados. “La forma de administración es uno de los aspectos más interesantes de nuestro enfoque. La administración intranasal nos permite llegar al cerebro y tratarlo directamente sin procedimientos invasivos”, detalló el investigador Maheedhar Kodali.
El mecanismo de acción de la terapia se apoya en la supresión de las vías inflamatorias NLRP3 y cGAS-STING, responsables de la perpetuación de la neuroinflamación en el envejecimiento.
Los ensayos de comportamiento realizados en los animales tratados aportaron evidencia adicional. Los modelos experimentales presentaron mejoras notorias en tareas de reconocimiento y adaptación a nuevos entornos, mientras que los ratones del grupo de control mantuvieron los signos de deterioro cognitivo. “Estamos viendo cómo se activan los propios sistemas de reparación del cerebro, curando la inflamación y restaurándose a sí mismo”, sostuvo Shetty.
Implicancias y futuro de la terapia

La potencialidad de esta innovación va más allá del laboratorio. Según proyecciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, el número de nuevos casos de demencia podría duplicarse en las próximas cuatro décadas, pasando de unos 514.000 en 2020 a cerca de 1 millón en 2060.
Ante este escenario, el desarrollo de un tratamiento sencillo y no invasivo adquiere una relevancia estratégica. “A medida que desarrollemos y ampliemos esta terapia, un simple aerosol nasal de dos dosis podría algún día reemplazar procedimientos invasivos y arriesgados, o incluso meses de medicación”, expresó Shetty.
El estudio reveló que la terapia funcionó con la misma eficacia en ambos sexos, resultado poco habitual en investigación biomédica y que abre la puerta a una aplicabilidad universal. “Es algo universal. Los resultados del tratamiento fueron consistentes y similares en ambos sexos”, puntualizó Shetty.

Además de su impacto potencial en el envejecimiento cerebral, la técnica podría aplicarse a otras afecciones neurológicas. Entre las posibilidades sugeridas por los autores figura la rehabilitación cerebral tras un accidente cerebrovascular o la ralentización, e incluso reversión, del envejecimiento cognitivo en humanos.
“Nuestro enfoque redefine lo que significa envejecer. Buscamos un envejecimiento cerebral exitoso: mantener a las personas activas, alerta y conectadas. No solo vivir más tiempo, sino vivir de forma más inteligente y saludable”, añadió el investigador.
Desde la perspectiva molecular, el tratamiento con vesículas provocó una disminución de los marcadores de inflamación en el hipocampo, región fundamental para la memoria y el aprendizaje. Los análisis transcriptómicos realizados una semana después del tratamiento mostraron una mayor expresión de genes relacionados con la fosforilación oxidativa y una menor activación de rutas proinflamatorias en la microglía. Estos cambios se asociaron con una mejora observable en la memoria y la función cognitiva de los animales tratados.

El equipo de Texas A&M ya solicitó una patente estadounidense para la terapia. La publicación de estos resultados se enmarca en la búsqueda de tratamientos efectivos contra el envejecimiento cerebral.
De acuerdo con los autores, el siguiente paso consistirá en ampliar los ensayos y explorar la eficacia de la terapia en humanos, así como su aplicación en otras patologías neurodegenerativas. “Estamos devolviendo la vitalidad a las neuronas reduciendo el estrés oxidativo y reactivando las mitocondrias del cerebro”, concluyó Narayana.


