Tenis | Madrid Open / Jódar cae con honores contra el incansable Sinner
El desacomplejado español pelea de tú a tú y llega a poner en apuros al número uno del mundo, que tira de galones para estrenarse en las semifinales de Madrid.
El marcador, realmente, fue lo de menos en un partido del que se debe extraer todo lo que se pudo sentir sobre la tierra batida de la Manolo Santana, prácticamente abarrotada un día más para ver al nuevo ídolo local. Y lo que se palpó en el barrio de San Fermín es que Rafa Jódar va para jugador grande, quizás incluso enorme, como lo es Sinner. No hubo ni rastro de lo que se le presupone a un chaval que no ha cumplido la veintena cuando le toca la harto complicada tarea de medirse con el gran dominador de su deporte, y además en los que eran sus primeros cuartos de final de Masters 1.000: nada de nervios, ni de sentirse inferior a su rival, ni de encontrarse desesperado en busca de soluciones. El de Leganés tiene claro cuál es su tenis, y acompañado de una cabeza muy bien amueblada, es plenamente consciente de que el futuro, más próximo que lejano, puede ser muy brillante.
Como muestra de los escasos complejos con los que compitió el español, para la galería queda su primera hora de partido, maravillosa y que hizo creer que era posible vencer a Sinner. Ganó el primer juego con un latigazo ganador con la derecha, con un saque directo, con un paralelo exquisito… Forzó el iguales en su turno de resto inicial, después salvó con una madurez insólita dos bolas de quiebre en contra y llegó a tener una oportunidad de break en el cuarto juego. Todo, además, con el techo de la Caja Mágica cerrado por la alerta de tormenta eléctrica en la capital, algo que teóricamente beneficia al tenis de Sinner. Durante esa media hora, hasta el propio Jannik se vio sorprendido por la rapidez de bola, por la calidad de golpeo de Jódar, por la tranquilidad del adolescente, que puso en pie a la Manolo Santana apretando las tuercas del claro favorito al título. También estuvo inquieto, por cierto, con el empedrado, porque continuamente anduvo arreglando desperfectos del polvo de ladrillo.
Con este nivel le habría valido seguramente a Jódar para ganar a cualquiera que no se llame Jannik Sinner o Carlos Alcaraz, pero la pena para el madrileño es que estos dos astros no permiten el más mínimo titubeo, y Rafa lo tuvo en el quinto juego. Se enredó con los primeros saques, el acierto bajó, y el pelirrojo, que es letal y no perdona una, golpeó primero con un break. Se bajó el suflé de Rafa, que pasó por un momento valle en los siguientes juegos, dejándose llevar ligeramente y sufriendo en sus carnes, por primera vez, el dolor de cabeza que puede provocar jugar contra Sinner, que exige constantemente y no permite ni un solo respiro. Pese a todo, no dejó un mal gesto el madrileño, que tuvo rápidas conversaciones con su padre, Rafa sénior (por segundo partido seguido estuvo acompañado en el box por el médico Nacho Buendía), en busca de pequeños ajustes, porque el plan general tampoco es que estuviese saliendo mal.
“Qué jugador”
Lo que hay que valorar especialmente es la tranquilidad de Jódar, decidido a continuar haciendo lo que mejor sabe en el segundo set. Si en el primero tuvo un mínimo de presión el madrileño, en el segundo se soltó por completo. Pegó y pegó con saña a la pelota el ex de la Universidad de Virginia, que de nuevo tuvo inquieto a Sinner durante un buen rato. Tuvo dos bolas de break con 3-2 a favor y otras tres con 4-3, pero en estos momentos calientes fue en los que Jannik mostró especialmente por qué es el líder del ranking (salvó las siete bolas de break a las que hizo frente). Jamás había tenido el joven Jódar una prueba tan dura, exigente y retorcida como la de medirse con un tenista tan superlativo como Sinner, que enlaza ya 21 victorias seguidas, 26 en Masters 1.000, y que con estas semifinales en Madrid se convierte en el sexto hombre de la historia que ha llegado a la penúltima ronda de los nueve torneos de la categoría de oro de la ATP (antes lo hicieron Rafa Nadal, Novak Djokovic, Roger Federer, Andy Murray y Alexander Zverev).
Los “ooooh” de la grada en la Manolo Santana se contaron por decenas por culpa de Jódar, que se dio el gusto de debutar en unos cuartos de final de esta categoría deleitando con passings, restos ganadores, bolas a la línea, dejadas (también las sufrió)… Y obligando a Sinner a tener que ganarle en un tie-break después de un magnífico segundo parcial. Frío como el hielo, el italiano, a pesar del sometimiento de Jódar, se mantuvo en su línea, no concedió apenas nada a su rival y mantuvo la calma en el desempate del segundo set, en el que nuevamente la lógica prevaleció mientras las fuerzas de Jódar se apagaron. Por algo ocupa el trono del tenis. Por primera vez en las semifinales del Madrid Open, el transalpino se medirá el viernes por un puesto en la final con el francés Arthur Fils, reciente campeón del Conde de Godó, que venció al checo Jiri Lehecka por 6-3 y 6-4 en 1h13.
Fue grande el aplauso para un caballeroso Sinner, que en numerosas ocasiones reconoció el buen hacer de su contrincante (“qué jugador”, es lo que firmó en la cámara tras su victoria), pero mayor todavía fue la ovación con la que se despidió a Jódar. El campeón del ATP 250 de Marrakech y semifinalista del ATP 500 de Barcelona es ahora también cuartofinalista del Masters 1.000 de Madrid, y todos esos méritos los logró en el último mes. “Nadal, Alcaraz… Jódar”, se leía este miércoles en la pancarta de un aficionado, que resumió el sentir de una bancada española que tiene un nuevo ídolo local, quien se puede marchar muy satisfecho y reforzado de la Caja Mágica después de ser tumbado con honores.
Cayeron por el camino rivales notables como Alex de Miñaur, su primera víctima del top-10, o João Fonseca, la otra gran perla del tenis, y compitió y puso en apuros al boss final de este deporte, Jannik Sinner. “Gracias a Jódar, es un jugador de mucha calidad. Teniendo 19 años, lo que ha hecho ya demuestra que sabe jugar puntos importantes. Hoy he tenido algo de fortuna y también más experiencia. He gestionado bien el tie-break. Seguro que jugaremos más partidos. Es un tenista en crecimiento. Puedo estar contento”, fueron las afirmaciones del de San Cándido al acabar. Palabra de número uno.


