Simeone, la historia a sus pies
Resiliencia, reinvención y siempre competición, el Método Cholo mantiene su eficacia 14 años después de su llegada al club.
“Han sido 14 años y, la verdad, seguir viendo que el equipo compite me emociona”, decía el técnico a los micrófonos de Movistar+ al término del Atleti-Barça, apuntando a continuación algo importante: “Han cambiado los futbolistas, hemos vuelto a empezar un montón de veces y volvemos a estar entre los cuatro mejores de Europa”. Y es cierto, más allá de que el valor de mercado del equipo rojiblanco para Transfermarkt fuera el segundo más bajo de los ocho equipos presentes en los cuartos (de 587 millones, a 447 del del Madrid, 1.034; a 439 de los 1.026 del Arsenal; a 434 de los 1.021 del PSG; a 430 de los 1.017 del Barça; a 413 de los 1.000 del Liverpool; a 379 de los 966 del Bayern y solo 121 por encima de los 466 del Sporting de Portugal) lo cierto es que el Cholo ha logrado clasificar a este Atleti entre los cuatro mejores equipos de Europa de nuevo después de reinventarse varias veces. Nueve años después de la última (2017) en semifinales, por cuarta vez cuando las que suma el club en su historia son siete en total y muchos de los futbolistas de su primera particular (2014) ya están haciendo carrera en los banquillos (Filipe, Gabi o Torres, que estuvo en la segunda, la de 2016).
Las capas del Cholo
Un Atleti reinventado una y otra vez, que ha dejado atrás ese adjetivo que a menudo se utilizaba para criticar al propio Simeone, defensivo, para convertirse en un equipo al ataque: 34 goles ha sumado esta Champions en la que solo en un partido no marcó (el 4-0 del Arsenal-Atleti). El Liverpool, por ejemplo, se quedó en 24. Capas que el Cholo ha ido añadiendo a su pizarra para enriquecerla bajo ese mantra que es la ley del vestuario: a morir los míos mueren. Ya en el bloque bajo y contraataque letal de los primeros años a este que ya no vive hundido y es más vertical. La temporada pasada, de las dos plazas de la Liga para el Mundial de Clubes, el Atlético apeó al propio Barcelona y fue el equipo que participó en éste junto a Real Madrid.
De aquella plantilla que hace nueve años alcanzaba las semifinales de la Champions por última vez (16-17) quedan aún cuatro futbolistas: Oblak, Giménez, Koke y Griezmann, los dos últimos titulares el martes ante el Barcelona y claves. Su historia llena de grandeza no podría entenderse sin la mano de Simeone que, varias diásporas después, mantiene otra de las facultades que lo definen: ser capaz de sacar el mayor rendimiento posible a sus futbolistas, cambiándoles incluso la ubicación en el campo. Ocurrió con Grizi y ocurre con Llorente. De hecho esta eliminatoria ante los de Flick, el Atlético la disputaba sin sus dos centrales titulares (Pubill y Hancko) y sin Barrios, otra pieza clave, logrando que los que jugaban, Nahuel y Ruggeri, Le Normand y Lenglet, ofrecieran su mejor versión, incluso el último: en la foto de los dos goles del Barcelona logró darle la vuelta y, en la segunda parte, reponerse y evitar un 1-3 del Barça que hubiera cambiado todo. Pero todo acabó 1-2 y, en efecto, el Cholo inicia esta semana grande en alto. Queda la final de Copa, el sábado. La historia, de nuevo a sus pies.


