Sevilla 2 - Atlético 1 / La supervivencia devoró las ganas

El Sevilla superó al Atleti para salir del descenso, con goles a balón parado de Akor, de penalti, y Gudelj. Entre medias lo hizo uno de los tres debutantes de un equipo del Cholo formado por chavales: Boñar, a pase de Julio.

Patricia Cazón
As
La supervivencia se comió a las ganas. Un Sevilla que jugaba por su vida ante un Atleti que ya no tiene sus ojos en la Liga. Este partido que le daba la mano al pasado, en esta jornada retro, desde las ropas a los logos, los rojiblancos lo encaraban mirando al futuro. Futuro por la semana que le viene, el martes el Barça, en la vuelta de Champions que da acceso a semifinales, y el sábado los del Cholo estarán de nuevo en Sevilla jugándose la Copa. Y futuro por la propia alineación de Simeone, ausente por suma de amarillas, con un equipo de 23 años y 289 días de media, sembrado de chavales. Cuatro del filial, tres debutantes (Boñar, Dani y Rayane), y Musso capitán. El partido para el Sevilla simplemente quemaba y ahogaba a la vez. Bastaba mirar la tabla: el equipo en descenso. La receta de Luis García, segundo en el cargo, era también la cantera: cuatro defensas de su línea de cinco, Manu Bueno en el medio e Isaac arriba, queriendo bajar a la hierba esa frase que puede leerse en mayúsculas en su grada: “Dicen que nunca se rinde”.

Y así comenzó el partido. Los locales encimando la portería de Musso. La primera vez que llegó, Juanlu centró, Vargas remató, Julio bloqueó y Pubill la alejó mientras el Sevilla pedía penalti por mano del último. Fue hombro. Sigan. La segunda vez, Isaac se adelantó a Dani Martínez que, al ir a despejar, le pateó por detrás. Y aquí ya no se siguió. El VAR avisó de la acción al árbitro, quien lo vio en la pantalla, y señaló el punto. Akor lo marcó aunque Musso casi para. 1-0. Nueve minutos de partido y el Sevilla había sacado la cabeza del descenso. Los del Cholo habían aterrizado en el partido queriendo tener la iniciativa con balón ante este Sevilla que lo entregaba. Casi ovillado a los pies de Odysseas y a la espera de contras, en las que los hombres de Luis García salían como si la portería de Musso fuese la meta de los cien metros lisos. Carreras tremendas sin medalla.

Akor de penalti, el debutante Boñar y Gudelj, los goleadores. Dani Martínez y Rayane también se estrenaron con el primer equipo.

Porque la segunda vez que Akor pisaba el área de Musso para el pase de la muerte a Isaac, Dani cortaba providencial. Y cuando Isaac volvía por allí para el pase atrás buscando a Juanlu, Pubill despejaba el remate del último. Las urgencias del Sevilla le ganaban la partida a los niños del Atlético, que campaban por el centro, pero sin claridad en la llegada. Hasta que por ahí asomó Boñar para derrumbar a esa defensa del Sevilla que es de paja. Y aquí hay que detenerse. Porque este era uno de los tres debutantes del Cholo. Javier Boñar: 20 años, nacido en Madrid, posición lateral. Que el Atleti es el equipo de su vida lo llevaba en el rostro mientras corría de brazos abiertos, cayendo en la hierba de un silenciado Pizjuán. Alegría, emoción y hasta una pizca de no creérselo.

Pero podía pellizcarse y seguir en el mismo lugar. Había sido verdad: que Julio había llegado en un palo para centrar y él lo había hecho en el contrario para cabecear a la red. 1-1. Ese niño nacido del Atleti debutaba con esta foto que será por siempre el recuerdo más bonito que colgar en su pared, tamaño póster, que eso sí que es de los noventa. Los niños de Torres, el eterno Niño hoy entrenador del Madrileño, le habían dado la vuelta al partido del Cholo. Los dos laterales están para Primera y otros dos recién llegados le ponían esfuerzo, Vargas con más presencia que Mendoza. Del resto de veteranos, poco: Sorloth andaba sin tino, Baena solo andaba y de Almada, nada. Quizá es que pensaban, al verse rodeados de chavales, que el partido era amistoso y no competición, que lo era, y su actuación hasta el momento resultaba vergonzante. Pubill estaba para tapar los agujeros que la inexperiencia a su alrededor pudiera dejar. Pero con ese córner ya no pudo. El que el Sevilla lanzó al filo del descanso. El Vargas andaluz lo sacó y Gudelj lo cabeceó sin oposición. El Sevilla volvía a sacar la cabeza a balón parado cuando el partido más le apretaba. Los tres de arriba eran cuchillos. Todos los demás, puros flanes.

El Atleti regresó con balones profundos buscando a sus delanteros que cortaban los defensas. El Sevilla, con uno al palo de Isaac tras un gran movimiento de Akor arrastrando a dos rivales. Los del Cholo no encontraban ya huecos por el centro por mucho que Baena hubiese empezado a correr, pidiendo más bola. Los de Luis García volvían a encimar, con peligro en cada acción.

Sow y Peque fueron los primeros cambios del Sevilla, experiencia para aguantar el resultado, mientras que el Cholo introducía a otro chaval (Morcillo) con Lookman para buscar más desequilibrio. Pero el Sevilla había cambiado los flanes por ladrillos. Se hizo muralla ante un Atleti incapaz de generar y la cabeza más en lo que viene. El sobrevivir del Sevilla seguía por encima de las ganas. Para felicidad de esa grada del Pizjuán que observaba con el corazón apuñado. Porque en el fútbol moderno lo más importante sigue siendo lo de siempre, lo que no envejece: la gente, esa afición siempre ahí, aunque a veces llueva que ahogue.

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