Reino Unido se prepara para una posible guerra

El país británico podría producir una nueva versión de su antiguo libro de guerra, que le convirtió en una de las naciones más preparadas.

Raúl Izquierdo
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La delicada situación geopolítica mundial, con la guerra en Ucrania (que se prolonga ya durante más de cuatro años) y la reciente ofensiva de Israel y Estados Unidos sobre Irán, ha llevado a muchos países a tomar decisiones. Muchos de ellos han elevado su gasto en Defensa, la gran obsesión de Donald Trump y una de las cuestiones por las que carga contra España cada vez que tiene oportunidad. Otros, como Reino Unido y Francia, mejoran sus capacidades militares.

Mientras que el primero anunció el año pasado un plan para prepararse para la guerra, el segundo confirmó el pasado mes de marzo la construcción de un nuevo portaaviones, que será el más grande de toda Europa. Ahora, el país británico ha dado un paso más en su plan de preparar a la nación, hospitales e incluso a la industria, para la transición hacia una posible guerra. Sir Richard Knighton, mariscal jefe del Aire, ha confirmado a Sky News que una versión actualizada del documento llamado ‘Libro de Guerra del Gobierno’ instará a la gente a replantearse el concepto de resiliencia, en base a las lecciones aprendidas de la Guerra Fría, pero “en un contexto moderno, con una sociedad moderna e infraestructuras modernas”.

Durante una intervención el pasado viernes en la Conferencia de Defensa de Londres, Knighton aseguró que la amenaza de Reino Unido de poder incautar buques de la ‘flota fantasma’ de Rusia ya está surtiendo efecto, a pesar de no haber interceptado ninguno todavía. De este modo, explica, Moscú habría escoltado o desviado de las aguas británicas a un petrolero sancionado internacionalmente. Y pese a que se han avistado algunos sin que haya habido una respuesta, el mariscal jefe del Aire no duda: “Estamos preparados”.

Un plan con retraso

En cualquier caso, Reino Unido tiene ante sí un importante desafío, después de décadas de financiación insuficiente en el ámbito militar. Según explica Knighton, uno de los mayores desafíos será impulsar de nuevo a la Marina Real, al Ejército y a la Real Fuerza Aérea. En este sentido, el actual primer ministro Keir Starmer, y su secretario de Defensa, John Healey, se comprometieron a incrementar el gasto en este apartado del 2% al 3,5% del PIB, aunque para el año 2035.

De hecho, todavía no está publicado el plan de inversión a diez años, en el que deberían constar las capacidades que adquiriría el Ministerio de Defensa. Un plan que debía haber sido publicado en otoño, pero que resulta complicado que lo esté para este verano. “Lo que quiero es un plan de inversión en defensa que esté debidamente financiado y que nos proporcione lo que necesitamos”, dijo el secretario de Defensa.

El antiguo libro de guerra

En dichas declaraciones, Healey hizo referencia a este plan, con el que se pretende producir una nueva versión del antiguo libro de guerra del Reino Unido. Su origen tiene lugar durante la Primera Guerra Mundial, y los diferentes manuales, actualizados de forma periódica, convirtieron al país en uno de los más preparados para el conflicto.

Un ejemplar del año 1976 (de gran volumen, escrito a mano y atado con una cuerda) detallaba los planes sobre cómo movilizar no solo al ejército, sino también a las industrias y al pueblo en caso de crisis. Así, se preveía el cierre de colegios, el desalojo de hospitales, el racionamiento de alimentos y el almacenamiento de los tesoros nacionales.

Pero a comienzos de los años 2000 el sistema de manuales de guerra, que exigía un costoso mantenimiento, fue poco a poco archivado. Un manual que el mariscal jefe del Aire reconocía que estaba siendo recuperado. “La OTAN describe la transición al conflicto como un proceso con un componente militar, pero también tiene un componente civil”.

Y eso incluye que las infraestructuras críticas, como las centrales eléctricas y el suministro de agua, sean resistentes a posibles ataques de enemigos. “Antes de Navidad hablé de la necesidad de que, cuando pensemos en renovar nuestra infraestructura hídrica, eléctrica o de transporte, tengamos en cuenta la amenaza de una acción por parte de un adversario que supere el umbral de la guerra”.

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