Recontra Boca

El equipo se supera día a día y ya es un grupo, un plantel. Lo arrancaron los suplentes y lo terminaron los titulares. Tremenda goleada y candidato total a ganar la Liga.

Antonio Serpa
TyC
Bueno, bueno. Por si quedaban dudas todavía, este Boca que se clasificó anoche a los playoff de la Liga es tal vez el gran candidato a ganarla. Segunda goleada en tres partidos (la anterior había sido contra Barcelona por la Copa), esta contra Defensa emergente de un superclásico del que salió inmensamente fortalecido, muestra que el equipo está angelado. No necesitó de los titulares, Úbeda se permitió un error de inicio, en el armado, y aun así goleó. 

Una de las características que están marcadas a fuego en los equipos que están flecha para arriba es que empatan cuando merecen perder, ganan cuando merecen empatar y golean cuando merecen ganar. Están por encima de su rendimiento, de la lógica, de lo esperable. A Boca le está pasando eso. Y lo mejor de todo, se siguen sumando actores que eran lo último del reparto y ahora de repente se transforman en protagonistas: Velasco, con la falta que le hacía una inyección como este gol; Giménez y un gol de jugada (ya había marcado de penal). Y los conocidos no se bajan del cartel. A Bareiro y Merentiel les alcanzó un ratito con un Defensa deshilachado.

Hasta ahora, había cuestiones que no se habían visto o que iban madurando. La principal: Boca demostró anoche que, más que un equipo, tiene un grupo, un plantel. Se le pudo haber complicado con la elección primaria de intérpretes y el módulo utilizado. Úbeda eligió erróneamente un 4-2-4 y Boca casi no tuvo la pelota en el primer tiempo. El gol de Milton, sacado de contexto, abrió el camino. Pero fue la entrada de Ascacíbar por el fantasma de Ángel Romero lo que terminó de romper el partido. Porque en el segundo tiempo sí el control lo tuvo Boca más allá de que los goles hayan llegado de contraataque. A propósito del paraguayo, él y su compatriota Bareiro son las dos caras de lo que un club de semejante exposición puede hacer. Ninguno de los dos llegaba con buenas expectativas de meterse en la lista de Alfaro para el Mundial. Hoy, el 9 está casi adentro. Y Romero está casi afuera.

¿Cómo se explica este cambio cuando hace 40 días se pedía la cabeza de Úbeda (y los brazos, las piernas, todo)? El nivel de Paredes, ese medio mágico que se formó con Delgado, el Ruso y Aranda y que esta vez ni siquiera hizo falta que estuviera todo junto, la aparición de un goleador como Bareiro que juega para él y para sus compañeros -Merentiel, gran beneficiado. Las victorias traen tranquilidad, la tranquilidad permite jugar mejor, si se juega bien hay más chances de ganar... Es el famoso círculo virtuoso. Y el técnico pasó de ayudante de campo a estratega.

No sólo es favorito, Boca, a este Apertura en el cual llegó a la cima de su grupo. Con rodaje y un par de retoques, si no pierde figuras, también peleará por su obsesión, la Copa Libertadores. Y la verdad, ¿quién se anima a contradecir esa ilusión?

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