Qué sucede en tu cuerpo cuando comés nueces todos los días, según una experta en nutrición
Un hábito simple que podría generar cambios en distintas funciones del organismo y sumar beneficios poco conocidos
InfobaeIncorporar nueces en la dieta diaria puede aumentar la saciedad, favorecer el sueño y aportar beneficios comprobados para el cerebro y el corazón. La nutricionista Lauren Manaker egresada de la Universidad de Florida, explicó en Prevention que las nueces sobresalen por su mezcla de proteínas, grasas saludables y fibra.
Durante una semana de prueba, Manaker experimentó menos hambre y energía más estable. “El hábito diario de consumir nueces me ayudó a sentirme mucho más saciada entre comidas”, afirmó a Prevention. La experiencia la llevó a integrar nueces en desayunos y almuerzos, no solo como tentempié.
Una porción de 28 gramos de nueces contiene 185 calorías, 4,3 gramos de proteínas, 18,5 gramos de grasas, 3,9 gramos de hidratos de carbono y casi 2 gramos de fibra, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). También aporta magnesio y fósforo.
Cómo las nueces favorecen la calidad del sueño
Estudios reunidos en Prevention y publicados en la revista Nutrients indican que consumir nueces de forma constante puede ayudar a regular el sueño. Investigaciones clínicas revelaron que cenar 40 gramos de nueces durante ocho semanas incrementa la producción de melatonina, hormona clave en el ciclo sueño-vigilia.

Este aumento facilita dormirse más rápido, mejora la calidad del descanso y reduce la somnolencia diurna, según la European Society for Clinical Nutrition and Metabolism (ESPEN). La evidencia señala que, sin sustituir el tratamiento médico, las nueces representan una opción alimentaria para quienes buscan mejorar el descanso nocturno.
Manaker reportó un sueño más reparador, aunque asoció el resultado también a una rutina más regular. Prevention recomienda considerar las nueces como apoyo nutritivo, no como única solución contra el insomnio.
Efectos de las nueces sobre la función cerebral y la salud cardiovascular
Las nueces han demostrado favorecer la atención y el rendimiento intelectual. Un estudio publicado en The Journal of Nutrition, Health & Aging evaluó el consumo de50 gramos de nueces en el desayuno y midió la reacción y memoria en adultos jóvenes. Quienes consumieron nueces presentarontiempos de reacción ejecutiva más rápidosen comparación con el grupo de control.
Aunque la memoria fue menor a las dos horas, a las seis horas superó al grupo sin nueces, lo que sugiere un efecto sostenido en la función cognitiva. Los autores atribuyen esta mejora a una mayor disponibilidad de glucosa en sangre.

Prevention aclara que los frutos secos no ofrecen soluciones instantáneas para la fatiga mental, pero sí aportan nutrientes esenciales para mantener la concentración, como confirma la Academy of Nutrition and Dietetics.
Por otra parte, la protección cardiovascular es uno de los efectos más respaldados de las nueces. El ácido alfa-linolénico favorece la flexibilidad de los vasos sanguíneos y ayuda a mantener el colesterol bajo control, según la American Heart Association. Sustituir grasas saturadas por poliinsaturadas, como las de las nueces, mejora el perfil lipídico y la función circulatoria.
La fibra, los fitoesteroles y las grasas saludables presentes en las nueces también ayudan a regular la presión arterial. Incluir nueces en una dieta equilibrada provee los recursos necesarios para proteger el sistema cardiovascular a largo plazo, según la Cleveland Clinic.
El papel de las nueces en la inflamación, la protección celular y las precauciones de consumo
Los polifenoles, especialmente los elagitaninos, otorgan a las nueces la capacidad de controlar la inflamación crónica y proteger frente al estrés oxidativo. Al ser metabolizados por la microbiota intestinal, se convierten en compuestos que defienden los tejidos del daño celular, según la revista Nutrients.
El efecto protector de las nueces es progresivo, pero su consumo habitual ayuda a moderar la respuesta inflamatoria, favoreciendo la prevención de enfermedades degenerativas. Prevention y la World Health Organization (OMS) destacan este aspecto como base de la nutrición preventiva.

A pesar de los beneficios, no todas las personas deben consumir nueces. Quienes presentan alergia a frutos secos deben excluirlas de la dieta, ya que la reacción puede ser grave, advierte la American Academy of Allergy, Asthma & Immunology. Además, personas con intolerancias digestivas o bajo tratamiento médico deben consultar a un profesional antes de aumentar su ingesta.
El riesgo de molestias digestivas como hinchazón es mayor si la introducción es brusca o en grandes cantidades.


