Por qué imaginar una escena puede sentirse tan real como verla

Investigadores comprobaron que la mente utiliza patrones neuronales similares a los que se activan al observar objetos. Las claves de esta dinámica podrían ayudar a explicar la intensidad de los recuerdos y abrir nuevas posibilidades para abordar afecciones como el estrés postraumático

Infobae

Pensar en el rostro de una persona o recordar un objeto con los ojos cerrados puede sentirse real. Esa experiencia cotidiana, que parece simple, esconde un mecanismo complejo que recién ahora comienza a entenderse con mayor precisión.


Un equipo de investigadores del Cedars-Sinai Medical Center logró demostrar que imaginar una imagen activa en el cerebro las mismas neuronas que se utilizan al verla directamente.

El hallazgo, publicado en la revista Science, aporta una base biológica concreta para explicar cómo la mente construye representaciones visuales y abre nuevas perspectivas en el estudio de la memoria y los trastornos mentales.

Cómo el cerebro “reproduce” lo que ve

El estudio mostró que las imágenes mentales no son meras aproximaciones difusas, sino reconstrucciones bastante fieles de experiencias visuales previas. Esto ocurre porque el cerebro reactiva el mismo conjunto de células que se encendieron cuando el estímulo fue percibido por primera vez.

Dos científicos y un hombre mayor observan pantallas en un laboratorio de neurobiología. La pantalla central muestra un cerebro 3D con células y ADN.
La corteza temporal ventral, clave en el reconocimiento de rostros y objetos, muestra una activación compartida durante la percepción y la imaginación visual (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para llegar a esta conclusión, los científicos trabajaron con 16 pacientes con epilepsia a quienes se les habían implantado electrodos en el cerebro como parte de su tratamiento clínico. Estos dispositivos permitieron registrar con gran precisión la actividad de neuronas individuales mientras los participantes observaban imágenes de rostros y objetos.

Los resultados fueron contundentes: al ver una imagen, cerca del 80% de las neuronas analizadas en una región específica del cerebro —la corteza temporal ventral— mostraron un patrón característico de activación. Ese patrón funciona como una especie de “firma” o código que identifica cada imagen.

Más tarde, cuando los participantes imaginaron esos mismos estímulos sin verlos, alrededor del 40% de esas mismas neuronas se activaron nuevamente siguiendo un patrón similar. Este fenómeno demuestra que la imaginación no crea imágenes desde cero, sino que reutiliza circuitos ya establecidos.

El papel de la corteza temporal en la imaginación

La región donde se observó este proceso, la corteza temporal ventral, cumple un rol central en el reconocimiento visual. Es especialmente importante para identificar rostros, objetos y formas complejas.

El investigador Ueli Rutishauser explicó que generar una imagen mental implica reactivar las mismas células que se utilizaron durante la percepción original. En términos simples, el cerebro “vuelve a encender” el circuito que ya conoce.

Esto ayuda a entender por qué algunos recuerdos visuales pueden resultar tan vívidos. No se trata solo de una evocación abstracta, sino de una reactivación parcial del mismo proceso que ocurre al ver el mundo.

Vista lateral de una cabeza humana translúcida con un cerebro sagital iluminado, mostrando la red por defecto activa y escenas imaginadas que emanan de él.
Las imágenes mentales se generan al reactivar patrones neuronales específicos, explicando la intensidad y viveza de ciertos recuerdos visuales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para analizar los datos, el equipo utilizó herramientas avanzadas de inteligencia artificial. Estas permitieron identificar patrones en la actividad neuronal y compararlos entre la percepción y la imaginación.

Además, los investigadores lograron traducir esos patrones en descripciones numéricas de los objetos. A partir de allí, generaron imágenes nuevas y predijeron cómo respondería el cerebro ante esos estímulos.

Este enfoque permitió avanzar en la comprensión del llamado “código neural”, es decir, la forma en que el cerebro representa la información visual. Comprender ese lenguaje interno es clave para interpretar cómo pensamos, recordamos e imaginamos.

Implicancias para la salud mental

El descubrimiento no solo tiene valor teórico. También podría tener aplicaciones clínicas relevantes. El especialista Adam Mamelak señaló que conocer estos mecanismos podría ayudar a desarrollar nuevas estrategias para tratar trastornos en los que las imágenes mentales juegan un papel central, como el trastorno de estrés postraumático o el trastorno obsesivo-compulsivo.

Imagen microscópica de campo oscuro que muestra una red de neuronas verdes y células gliales rojizas con núcleos azules, sobre un fondo negro.
Investigadores emplearon inteligencia artificial para comparar la actividad neuronal entre ver e imaginar imágenes, mejorando la comprensión del código neural (Imagen Ilustrativa Infobae)

En estas condiciones, las personas suelen experimentar imágenes intrusivas que resultan difíciles de controlar. Comprender cómo se generan y se reactivan en el cerebro podría permitir diseñar intervenciones más precisas.

Además, los investigadores plantean que estos hallazgos podrían ser útiles en trastornos como la esquizofrenia o la ansiedad, donde la distinción entre lo real y lo imaginado puede verse alterada.

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