Mallorca-Real Madrid / El Madrid se entrega

Cae en Palma sin fútbol ni garra ante un Mallorca encomiable que le sentenció con un gol de Muriqi. Mbappé, única baza ofensiva blanca.

Luis Nieto
As
Fue un sábado de gloria para el Mallorca y lo puede ser de despedida para el Madrid. Entre acelerones y frenazos se le ha ido esta Liga, abandonado por sus estrellas, falto de un juego colectivo. Arbeloa lo tocó casi todo sin cambiarle de verdad la cerradura al equipo. La caja negra del siniestro dirá en que Son Moix el ataque del Madrid se redujo a lo que se ocurrió a Mbappé, que al equipo le faltaron juego y nervio a partes iguales, porque ni siquiera fue visible la desesperación. Asumió la puntilla con una naturalidad no admitida en el club. A siete puntos del Barça, esta remontada se antoja ya imposible.

El Mallorca, en cambio, dio la imagen de indomable de quien pelea con todo por la salvación. Estuvo ordenado casi siempre, por decisión de Darder, e incisivo cuando lo necesitó, con Luvumbo alborotando en la derecha y Muriqi como eterno combatiente. Se ganó los puntos y el respeto.

Abril inaugura la temporada de partidos extremos. Lo era el de Son Moix, situado entre dos guerras, la ajena de la doble jornada FIFA y las propias, porque el Mallorca partía en descenso y el Madrid, sin crédito. Arriesgó más Demichelis metiendo a Muriqi, que llegaba al límite tras su intento incompleto de meter a Kosovo en su primer Mundial. Se entiende. No hay mejor jugador en la Liga, y quién sabe si en el planeta, cuando la pelota viaja a dos metros del suelo. Nunca sale sin pinturas de guerra.

El Madrid se entregaMorlanes marcó así el 1-0.CATI CLADERA

Arbeloa anduvo más cauto. Se perdonó a Vinicius, pieza imprescindible ante el Bayern por la sobreutilización que hizo de él Ancelotti en Brasil. Son Moix es uno de sus territorios comanches, incluso sin Raíllo, baja esta vez y al que Demichelis reemplazó por un centrocampista, Mascarell. El relevo de Vinicius fue de lujo, Mbappé, que no marcaba con el Madrid desde el 8 de febrero, pero que con Francia dio síntomas de recuperación. Bellingham, como con Inglaterra, se quedó en el banquillo. Manuel Ángel, otro futbolista de proximidad, dio descanso a Thiago, y Camavinga ocupó la vacante de Valverde, jugador 360 que vio la roja en el derbi y se quedó fuera de este partido puente. Se le echó de menos. Camavinga liberó a Arda Güler, que venía de una semana heroica con Turquía.

Camavinga, señalado

Ese Madrid reformado se encontró con un Mallorca mandón, con un buen triángulo creativo, Pablo Torres, Darder, Morlanes. No le entregó la pelota al Madrid, se la discutió; a ratos se la quitó y se apuntó las primeras aproximaciones siempre con la vista puesta en Muriqi, enorme productor de segundas jugadas y muy mejorado fuera del área. Al otro lado, Mbappé se las veía con Maffeo, lateral de granito que le aceptó los desafíos. Llegaba muy entrenado de sus pleitos con Vinicius. Tardó el francés más de veinte minutos en ganarle la espalda, en magnífico envío de Güler. Remató forzado y en carrera. Leo Román supo amurallarse frente al disparo. También le sacó la segunda, esta vez con Mbappé en mejor situación. Telegrafió su rosca y al portero le funcionó la intuición para meter el guante.

Al Madrid, Mbappé al margen, le faltaba profundidad en las bandas. A Carreras, porque ahí estaba el francés. A Trent, por falta de atrevimiento, aunque un buen envío suyo dio ocasión a Arda Güler para volear de interior cerca de Leo Román, acertadísimo de nuevo. Eso limitaba mucho las llegadas del equipo de Arbeloa. El Mallorca, que fue perdiendo presencia con el paso de los minutos, se alejaba cada vez más de Lunin, con Rüdiger atentísimo a Muriqi. Una pista falsa.

El Madrid se entregaMilitao cabeceó así para lograr el 1-1.JAVIER GANDUL

Una pelea del alemán y del kosovar dejó un balón en el limbo frente a Lunin. Morlanes no se lo creyó y metió un cabezazo errático por encima de la meta blanca. El Madrid no atendió al aviso y a la segunda no falló el centrocampista balear. Luvumbo, extremo revoltoso, profundizó por la banda derecha y mandó un centro a media altura que Morlanes controló antes de fusilar a placer a Lunin. El que peor salió en la foto fue Camavinga, con un repliegue el trote sin ningún ánimo de estorbar la acción. La torrija del francés en la primera mitad fue notable.

Sin reacción

Al Madrid le costó cambiar el paso pese al momento crítico que vivía. Mientras Darder, doctoradísimo en la Liga, le bajaba las pulsaciones al duelo, al equipo de Arbeloa le costaba recuperar la pelota, con una presión relajadísima, impropia de la situación. Mbappé jugaba su propio partido, al margen del resto, y se fabricaba una gran ocasión tras un esprint huracanado que acabó en remate rechazado con el pie por Leo Román.

Así que llegó el momento de los VIPs. De un golpe metió Arbeloa a Militao, que llevaba cuatro meses sin jugar, a Bellingham, otro falto de actividad, y a Vinicius, el mejor activo del equipo en este momento. Una vuelta de tuerca galáctica en una situación desesperada. La sacudida no tuvo un efecto inmediato más allá de algunas arrancadas de Vinicius, que siempre tuvo un vigilante de más.

El Madrid se entregaMuriqi decidió el partido con este remate de derecha.JAVIER GANDUL


La reacción de Demichelis fue impedir que su equipo se atrincherara, darle alguna inquietud al Madrid. Para eso entró Virgili, uno de esos extremos detonadores difíciles de defender, un quebradero más de cabeza para Trent, de nuevo en su versión de lateral invisible.

Arbeloa echó el resto con lo que le quedaba: Thiago Pitarch, para darle un nuevo impulso al centro del campo, y Mastantuono, argentino menguante. Una sobredosis de atacantes para no atacar de verdad en un partido que puede haber sentenciado la Liga. En la traca final empató Militao, pero de inmediato respondió Muriqi con el gol que premiaba al Mallorca. El Madrid se lo juega desde el martes todo al rojo, color amenazante que distingue al Bayern. Ahora sí que su temporada pende de un hilo finísimo.

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