Los consejos de la NASA para dormir bien y lograr un sueño reparador
La agencia espacial desarrolló estrategias para que los astronautas logren un descanso óptimo en la ingravidez del espacio, y sus recomendaciones pueden aplicarse en la Tierra. La experiencia de los tripulantes de Artemis II
InfobaeUn grupo de investigadores de la NASA y la experiencia directa de astronautas en misiones espaciales ofrecen claves científicas para optimizar el descanso, manejar el ritmo circadiano y aprovechar el poder de las siestas breves para lograr un sueño verdaderamente reparador.
Además, la agencia respalda la incorporación de siestas breves —como la “siesta NASA” de 26 minutos— para mejorar el rendimiento y el estado de alerta durante tareas críticas.
Según explicó la investigadora de la NASA Rachel Jansen a The Washington Post, en la microgravedad de la Estación Espacial Internacional los astronautas no se acuestan en una cama tradicional, sino que flotan y se sujetan a cualquier superficie disponible.
La postura de descanso suele asemejarse a la de un zombi, con los brazos elevados debido a la ausencia de gravedad, por lo que muchos optan por sujetarse los brazos para evitar molestias. Entre las herramientas más utilizadas se encuentran los antifaces y los tapones para los oídos, que ayudan a bloquear la luz y el ruido persistentes a bordo.
Desde la puesta en marcha de la estación espacial hace más de 20 años, la NASA desarrolla camarotes privados equipados con control de temperatura, aislamiento lumínico y reducción de ruidos, lo que permite a los astronautas cumplir con la recomendación de ocho horas y media de sueño. La agencia también aconseja atenuar las luces antes de acostarse para preservar el ritmo circadiano, alterado por los 16 amaneceres y atardeceres diarios que se experimentan en órbita.
El impacto de un mal descanso: riesgos y errores en el espacio

La privación del sueño en el espacio puede tener consecuencias graves. Erin Flynn-Evans, jefa del laboratorio de sueño de la NASA, detalló a The Washington Post que errores mínimos pueden comprometer experimentos científicos de alto valor, difíciles o imposibles de repetir. Un caso emblemático ocurrió en la estación espacial Mir, cuando una nave de reabastecimiento colisionó con la estructura principal. La investigación posterior reveló que el operador del brazo robótico había dormido mal y de forma interrumpida la noche previa, lo que contribuyó al incidente.
Además, Flynn-Evans señaló que muchos astronautas reportan la desaparición de dolores musculares y articulares comunes en la Tierra, gracias a la ingravidez, lo que favorece la conciliación del sueño y una experiencia reparadora.
El poder de las siestas reparadoras, según la ciencia

La NASA comenzó a investigar el uso de siestas en 1995, enfocándose en cómo mejorar el estado de alerta y el rendimiento de sus pilotos y astronautas.


