La paternidad está intacta
Con un Paredes haciendo lo que mejor saber hacer, Boca fue cocinando a fuego lento otro triunfo superclásico que pudo ser goleada. Apuntes de una tarde que terminó con lluvia en Núñez y bocinazos en las calles de todo el país.
El tackle de Colidio a Bareiro, cada uno en la vereda correcta. Los errores no forzados de Weigandt. Los passing shots de Paredes, ya con la molestia en el isquiotibial a cuestas: segunda daga a espaldas de los centrales, remate de la Bestia y “¡uuuh!” en bares y casas de la mitad más uno. La tercera fue la vencida: otro pase magistral de cachetada al yorugua, mano clara, penal claro, segunda amarilla clara (como a Bressan de Gremio en 2018, como a Valdez en Independiente-Racing hace dos semanas). No para Darío Herrera. Zafa Rivero. No zafa River. Montiel quiere ponerlo nervioso a su compañero de doce pasos en Qatar. Ja. Somos todos Paredes: poema de ejecución, poema de festejo. El beso al escudo. El Topo Gigio. Otro truco gallo. Otro silencio atroz. 1-0 al descanso.
El caño porno de Merentiel a Moreno: tenés que techar el estadio, los genios hacen eso. Otro regalito de Rivero, otra mala definición de la Bestia. La presión de Blanco, el bombazo a lo Nandez de Ascacíbar. Los ponchazos del equipo del paladar negro. La seguridad de Brey. La sobriedad de Costa y sobre todo de Di Lollo: enorme cierre ante Salas y otro partido de podio.
La plantada de Paredes. El berrinche de Acuña. La Scaloneta, a un lado. Delgado mejorado. Bareiro sacrificado. “Movete, River, movete”. Afuera Leo, figura total. Adentro Ander, jugador de rol. El aprendizaje para Aranda. El quite de Belmonte. El pase exquisito del español. La primera de las mil corridas de Zeballos. El láser verde, al rescate de una Chachoneta para la cachetada.
Los 5 minutos de descuento. El último centro a la olla del devaluado Millonario. El empujoncito a lo Sub Zero de Blanco. El piletazo de Martínez Quarta. El pedido de VAR de 50 pulgadas de Coudet.
El pitazo final. El puño apretado del gran capitán. La merecida alegría de Úbeda, que cambió críticas por elogios. La ida veloz del DT local. Los silbidos para el “renovado” River. Los festejos del renovado Boca. Las bocinas en las calles. La selfie en mitad de cancha. La paternidad, intacta.


