La línea que sorprendió al Atlético y rompió Giuliano
El Barcelona trató de evitar las rupturas al espacio del Atlético retrasando metros en sus centrales. Pero a la primera que Julián encontró al 20 reventó la eliminatoria.
Y con una jugada clave. En el minuto 41 el Atlético no rifa la pelota y vuelve a buscar la salida desde atrás. Ruggeri envía por arriba para que Lookman baje de espaldas y Koke ceda a Julián Alvarez en campo propio. La Araña conduce, levanta la cabeza y busca el desmarque de Giuliano en diagonal entre los centrales. Hasta que Cubarsí le zancadillea como último hombre para ver la roja directa tras la revisión en el VAR. De esa falta nacería el golazo de Julián.

Algo sobre lo que había incidido Flick. “Hoy trabajamos algo especial. Es importante enseñar en el campo lo que trabajamos en los entrenamientos. Espero que mañana funcione”, expresaba el alemán en la previa del encuentro. El Barcelona mantuvo la presión altísima a la salida de balón colchonero, que intentó jugar desde Musso. Sacar de portería en corto por medio de un central para el portero, como en la polémica jugada donde Pubill tocó con la mano para poner el balón en juego después del pase con el argentino con el pie. Porque el Atlético lo había hecho todo el partido, aunque con el guardameta entregando con la mano a sus centrales para que estos diesen el primer pase.

El Barcelona subía líneas para que nadie tuviese ese segundo para pensar y buscar los desmarques de los atacantes. Así recuperó un par de balones que ocasionaron peligro y jugadas finalizadas por Rasfhord. Pero, si el Atlético lograba superar esa primera línea, el Barça quería evitar a toda costa los espacios a la espalda de sus defensas. Retrasar metros entre Joan García y los centrales, protegerse con la colaboración de Eric García con Cubarsí y Gerard Martín. Dejar más metros especialmente a Llorente para girar y anular la capacidad de Lookman y Giuliano de ganar a los laterales. No dejar ese cara o cruz que sí había ofrecido en Copa tanto en el Metropolitano como en una vuelta donde atosigó al Atlético.
Y que volvió a dejar patente en la segunda mitad. El equipo de Simeone se volvió a sentir asfixiado pese a jugar en inferioridad numérica. Ahí llegaron sus dos únicos fueras de juego del partido, con Sorloth intentando saltar a los pases largos de Baena. El noruego marcó con Ruggeri ganando banda y adelantándose a los centrales. Falta por ver el riesgo que toma el Barcelona en el Metropolitano. De nuevo con desventaja en el marcador se espera una línea adelantadísima. Pero consciente del peligro del Atlético con espacios. Esos que perforó en Copa como local y supusieron cuatro goles. O en Liga en el gol de Giuliano. Una vez pudo hacerlo en la primera mitad, donde el plan de Flick para no desprotegerse se estaba cumpliendo. Pero fue mortal. El dolor de cabeza del alemán es combinar la presión alta con los boquetes a su espalda.


