El Superclásico de los arqueros suplentes: el antecedente entre Boca y River de casi 50 años con Gatti y Fillol ausentes
El Superclásico en el Monumental tendrá una rareza histórica: Santiago Beltrán y Leandro Brey serán dos arqueros debutantes en el clásico más grande del fútbol argentino. La última vez que algo parecido ocurrió fue en el Campeonato Nacional de 1976, cuando Héctor Pistone atajó para el Xeneize y Jorge Landaburu para el Millonario, en ausencia de Hugo Gatti y Ubaldo Fillol.
¿Por qué faltaron Gatti y Fillol aquel día? Las razones son tan curiosas como el partido en sí. El Loco cumplía una suspensión de tres fechas por un motivo que hoy suena increíble: usar vincha. El reglamento de la época lo prohibía y pagó las consecuencias. Por su parte, El Pato había sido separado del plantel riverplatense tras una disputa con el entonces presidente Aragón Cabrera por la renovación de su contrato. Esas tratativas terminaron mal y quedó fuera de la convocatoria.
Sin sus dos figuras bajo los palos, los equipos jugaron en consecuencia: fue un partido áspero, trabado, donde ambos pelearon cada pelota desde el suelo durante los 90 minutos. El gol de Ernesto Mastrángelo a los 20 minutos para los de la Ribera fue empatado por Daniel Passarella de penal a los 35, y así terminó el encuentro. Un resultado sin sobresaltos para la historia, aunque los protagonistas de los arcos dejaron huella de otras maneras.

Pistone, el "Obelisco de San Justo"
Héctor Antonio Pistone era un caso singular incluso para los estándares de la época. Apodado el "Obelisco de San Justo" por su llamativa estatura de 1.97 metros (de los arqueros más altos de todo el fútbol local), nació el 20 de mayo de 1949 en San Martín y construyó una carrera que se extendió por tres décadas distintas: los años 60, los 70 y los 80. Llegó a Boca de la mano de Juan Carlos Lorenzo, quien lo descubrió entrenando en La Candela y lo fichó para el Nacional de 1976. Tenía la singularidad de atajar sin guantes, y así y todo "atajaba los aviones", aseguraban los medios gráficos de la época por su espasmódica longitud. En él no habitaba el miedo de que se le escapara una pelota o se le torciera una falange. Pese a ser suplente de Gatti, salió bicampeón ese año. Aquel Superclásico fue uno de sus pocos partidos como titular con la camiseta azul y oro.
Landaburu, el eterno segundo de Fillol
Jorge Landaburu vivió años complejos en River: era un arquero de excelente nivel al que le tocó ser suplente del mejor arquero argentino de su generación. Ángel Labruna se negaba sistemáticamente a venderlo porque lo consideraba el segundo mejor arquero del país después de Fillol. Aquel 1-1 ante Boca fue una de sus pocas chances de brillar en el Superclásico. Luego de su ciclo en River pasó por Vélez, México y Colombia, y años después desarrolló una prolífica carrera como formador de arqueros: por sus manos pasaron Roberto Bonano, Germán Lux y Franco Costanzo, entre otros.

Casi medio siglo después, el Monumental volverá a ver un Superclásico con dos arqueros que atravesarán su bautismo en el partido más importante del fútbol argentino. Beltrán y Brey llegan en contextos distintos pero con el mismo desafío: estar a la altura de una cita que no perdona errores y que tiene memoria larga.


