El presente mejorado de River y Boca: ¿quién lo gana?

El cambio de técnico en uno, la llegada de refuerzos y las apariciones en el otro... Cambia, todo cambia. Llegan mejor que a los últimos Superclásicos.

Alejandro Fabbri
TyC
Elegí la frase que más te simpatice: puede ser “se alinearon los planetas” o “la casa está en orden” o “todo ha vuelto a la normalidad”, hay muchas combinaciones de palabras para intentar explicar que River y Boca jugarán una nueva edición del Superclásico en el Monumental en un buen momento para ambos.

Y esto, a pesar de que Boca corre con ventaja: juega la Libertadores y logró arrancar muy bien, con dos triunfos claros, pasando a ser el favorito del grupo. Tuvo un buen rendimiento en Chile ante Católica y salvo algún sofocón en el inicio del partido en la Bombonera, fue contundente y sólido frente al Barcelona ecuatoriano. Queda Cruzeiro, el otro poderoso de la zona y las cosas parecen encaminarse. Salió el sol en La Boca.

El técnico Úbeda parece haber encontrado la formación titular, aunque la grave lesión del arquero Marchesín le genera un problema: Leandro Brey todavía no convence del todo y tendrá que esforzarse para hacerlo. Quizá la dirigencia que maneja Riquelme resuelva buscar otro arquero de jerarquía, porque todo indica que Marchesín quedará fuera de la competencia más de un semestre.

Si la línea defensiva deja alguna duda casi siempre, el mediocampo parece el mejor grupo de jugadores que se consiguió: Ascacibar, Delgado, Paredes, Herrera y Aranda no tienen rivales, a la hora de compararlos con otros volantes. Adelante, la dupla Merentiel-Bareiro corre con mucha ventaja y tiene en Zeballos a un revulsivo por los costados que puede ser una variante posible, lo mismo que Velasco, que va recuperando las habilidades que lo trajeron a Boca.

La situación en River es parecida, pero distinta al mismo tiempo. Primero que no juega la Copa Libertadores después de doce años y que la Sudamericana no seduce, ni por asomo, en el inicio de su camino. Si avanza y supera rivales, la atención de su gente volverá a crecer pensando en un título que ya ganó en 2014, en los comienzos del primer ciclo de Marcelo Gallardo. 

Esta vez, con Gallardo afuera por decisión propia, hay otro estilo de conducción con Eduardo Coudet y una mejoría notoria en el juego del equipo. Un River agresivo, incansable y con toques de calidad ha aparecido para traer alivio a su gigantesca porción de hinchas. Con más jóvenes como titulares y la aparición de un arquero como Santiago Beltrán, que con 21 años y 14 partidos oficiales en el lomo ha comenzado a pelear la titularidad definitiva con Franco Armani, habitual cuidapalos desde 2018 hasta hoy.

En el torneo de liga, River ganó los cinco partidos del ciclo Coudet con el detalle de haber recibido apenas un gol y sacó un aceptable empate en Bolivia, al empatar con Blooming. El mix que armó el Chacho para el choque con Carabobo en el Monumental -victoria por la mínima-, seguramente no incidirá en el apoyo que dará la multitud el domingo en el Superclásico.

Más allá de los números, de un mediocampo que va creciendo, de los chicos de inferiores que regresan (Subiabre, Freitas, Juan Cruz Meza y el flamante debutante Pereira), también reconforta a Coudet y a los hinchas el nivel que han recuperado Driussi y Colidio, que parecen ser la dupla titular para el Chacho, teniendo para la parte final a Salas, en caso de ser necesario. Dos malas noticias, las lesiones de Vera (muy buena dupla con Moreno) y Juanfer, que quita una alternativa. En su lugar apareció el miércoles, en buen nivel, el chico Páez.

O sea que están todos los ingredientes para que haya un buen Superclásico y no exista un candidato firme. No sería sorpresa si ganase uno o el otro, porque están subiendo la cuesta del éxito poco a poco, después de malos momentos y, en ambos casos, de tener técnicos bien distintos. River hizo el duelo por Gallardo y el horizonte cambió rápido por la llegada de Coudet. Hoy juega mejor, tiene gol y encontró un arquero de gran nivel. Mucha gente de Boca sigue dudando sobre las cualidades de Úbeda para dirigir a este plantel, pero varios refuerzos como Ascacibar y Bareiro, lo fortalecieron junto con la aparición de Aranda, haciendo crecer el rendimiento de todos, con un líder indiscutido dentro del campo como Leandro Paredes.

Nuevo superclásico. Equipos en recuperación y en ascenso. Ojalá repitan.

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