El país que presionó a Irán para que firmase el alto el fuego minutos antes del ultimátum
China llamó a Teherán para que rebajasen las tensiones en Oriente Medio y fueran más flexibles con Estados Unidos.
China es un importante socio económico de Irán. Según el Observatorio de Complejidad Económica (OEC, por sus siglas en inglés), compró 4,44 mil millones de dólares de producto iraní en 2024, convirtiéndose en el mayor cliente de Irán. También lo ha protegido diplomáticamente y ha evitado su aislamiento internacional. Ahora, ha aprovechado esa influencia para forzar un alto el fuego que rebaje las tensiones en Oriente Medio.
Según recoge la agencia de noticias Xinhua, China ha celebrado el alto el fuego y sigue abogando por los “medios políticos y diplomáticos” para resolver el conflicto. Así lo ha expresado la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Mao Ning, que ha deslizado que China “también ha hecho sus propios esfuerzos al respecto”.
La intervención de China también refleja su interés en evitar una guerra que eleve aún más el precio de los carburantes por el bloqueo iraní del estrecho de Ormuz, un enclave por el que pasa una quinta parte del comercio del petróleo mundial. En torno al 40% de todo el crudo que compra China pasa por ahí, según AFP. En definitiva, “a China no le interesa un mundo muy desordenado, quizás un poco inestable para que China se convierta en la triunfadora, pero lo justo”, explicó el experto Claudio Feijóo a este diario.
Un mediador escondido
Wu Xinbo, un destacado experto en política exterior de la Universidad de Fudan en Shanghái, cree que China ha tenido un papel bastante activo en al consecución del alto el fuego, según ha indicado a The New York Times. Pekín habría insistido en dejar a un lado las hostilidades, volver a las negociaciones y que ningún país utilizase la fuerza militar para reabrir el estrecho de Ormuz. También habría instado a Pakistán a ofrecerse como mediador.
A China no le interesa un mundo muy desordenado
Claudio Feijóo
Pakistán e Irán dependen fuertemente de China en el ámbito económico. En el caso pakistaní, los préstamos chinos son esenciales para sostener su economía endeudada, mientras que Irán ha encontrado en China un socio clave que compra gran parte de su petróleo, especialmente cuando otros países evitan comerciar con él debido a su programa nuclear. A pesar de esta relación, cuando Irán solicitó a China, Rusia y la ONU garantías de seguridad, la respuesta china fue ambigua, limitándose a pedir “diálogo y negociación”. En general, Pekín busca proyectarse como mediador global y potencia responsable.
En situaciones así, y en el momento geopolítico actual, China consigue la imagen de “un socio más estable que Washington”, de acuerdo con Claudio Feijóo. “China quiere imponer dependencias económicas, que trabajes y ganes con ellos, pero siempre ellos ganando más. No es un modelo en el que te imponen un modelo de gobierno, una forma de comerciar… Ellos se mueven en el terreno económico y en el de las dependencias económicas”, concluía el experto.


