Donald Trump anunció que el alto el fuego entre Israel y el Líbano será extendido por tres semanas
Los embajadores de ambos países celebraron su segunda ronda de negociaciones directas en Washington, las primeras en tres décadas, mientras Hezbollah rechaza los acuerdos y exige la retirada israelí del sur de Líbano
Infobae
Donald Trump anunció este jueves la extensión por tres semanas del alto el fuego entre Israel y Líbano, vigente desde el 16 de abril, tras una reunión en el Despacho Oval entre representantes de alto rango de ambos países. El presidente estadounidense calificó el encuentro de “muy histórico” y confirmó que el cese al fuego, acordado inicialmente por diez días, quedará en vigor hasta mediados de mayo mientras continúan las negociaciones hacia un acuerdo de paz permanente.
“El alto el fuego entre Israel y el Líbano se extenderá tres semanas”, añadió.
El alto el fuego original entró en vigor el 16 de abril a las 17:00 hora del Este, según estableció el Departamento de Estado. El acuerdo, descrito por Washington como un gesto de buena voluntad del gobierno israelí, fijó una tregua de diez días destinada a crear condiciones para negociaciones de fondo. El texto firmado reconoció a las fuerzas de seguridad libanesas como las únicas con autoridad para garantizar la soberanía del país, y comprometió a Beirut a impedir que Hezbollah u otros grupos armados no estatales atacaran objetivos israelíes.
El conflicto que precedió al acuerdo dejó un saldo devastador. Según cifras recogidas por la agencia AP, la guerra más reciente entre Israel y Hezbollah causó alrededor de 2.300 muertos en Líbano, entre ellos cientos de mujeres y niños, y desplazó a más de un millón de personas. Las hostilidades se intensificaron en marzo de 2026 en el marco de la escalada regional vinculada al conflicto con Irán, y derivaron en bombardeos aéreos israelíes, operaciones terrestres y ataques de cohetes y drones de Hezbollah hacia el norte de Israel. El ejército israelí ocupa actualmente una franja de amortiguamiento de hasta diez kilómetros dentro del sur de Líbano.
Trump indicó en su publicación en Truth Social que Estados Unidos trabajará con Líbano “para ayudarlo a protegerse de Hezbollah”, una formulación que refleja el eje central de las demandas israelíes: el desarme del grupo terrorista chií respaldado por Irán. El canciller israelí, Gideon Saar, sostuvo durante los actos del Día de la Independencia de Israel que no existen “desacuerdos serios” con Líbano y que “el obstáculo para la paz es uno: Hezbollah”. Saar describió al país vecino como un “estado fallido” sometido a lo que llamó “ocupación iraní”.

La postura de Hezbollah complica el proceso de manera significativa. Wafiq Safa, miembro de alto rango del consejo político del grupo terrorista, declaró a la AP que la organización no acatará ningún acuerdo surgido de estas conversaciones directas, a las que se opone frontalmente. El grupo no forma parte formal del proceso negociador, aunque su capacidad para obstaculizar cualquier acuerdo es determinante. Desde que entró en vigor la tregua, se han registrado múltiples violaciones por ambas partes. El 21 de abril, las fuerzas israelíes informaron de que Hezbollah lanzó cohetes contra una posición israelí en Rab Thalathin y un dron hacia el norte de Israel.
Por su parte, el primer ministro libanés Nawaf Salam condicionó cualquier acuerdo definitivo a la “retirada total” de las tropas israelíes del territorio libanés, según declaraciones recogidas por The Washington Post. La embajadora Hamadeh también planteó en la reunión el cese de las demoliciones de viviendas que Israel lleva a cabo en las localidades que ocupa en el sur del país, una práctica que Beirut denuncia como una forma de consolidar el control territorial.
A pesar de las tensiones, las conversaciones representan un hito diplomático sin precedentes desde el fracaso del Acuerdo del 17 de Mayo de 1983, el único intento previo de normalización entre ambos países, que nunca llegó a ratificarse.


