Científicos chinos descubren dos nuevos minerales en la Luna clave para el futuro del espacio
Las muestras de la misión Chang’e-5 aportan nuevas pistas sobre la formación lunar y podrían ser esenciales para explotaciones de recursos en el satélite.
La exploración de la Luna acaba de dar un nuevo salto. Un equipo de científicos chinos ha identificado dos minerales nunca antes descritos en muestras lunares recogidas por la misión Chang’e 5, un descubrimiento que amplía nuestro conocimiento sobre la composición del satélite y refuerza el papel de la Luna como posible fuente de recursos para la futura exploración espacial.
Los nuevos minerales, bautizados como magnesiochangesite-(Y) y changesite-(Ce), han sido oficialmente reconocidos por la Comisión de Nuevos Minerales de la Asociación Mineralógica Internacional. Ambos pertenecen al grupo de la merrillita, un conjunto de fosfatos ricos en elementos raros que ya se habían detectado en materiales procedentes de la Luna, Marte y algunos asteroides.
El hallazgo fue anunciado por la China National Space Administration durante la celebración del Día del Espacio de China 2026. Con estas incorporaciones, el número de minerales lunares identificados por la ciencia sigue creciendo, mientras China consolida su posición como una de las grandes potencias en la investigación del satélite.
Un tesoro microscópico con enorme valor científico
Aunque invisibles a simple vista, estos minerales tienen un enorme interés para la ciencia. Sus cristales apenas miden unas pocas micras, lo que obligó a los investigadores a trabajar con técnicas de altísima precisión para aislarlos entre cientos de miles de partículas de regolito lunar.
Uno de los equipos estuvo liderado por el geólogo Li Ziying, del Instituto de Investigación de Geología del Uranio de Pekín, mientras que el segundo hallazgo fue dirigido por Hou Zengqian, académico de la Academia China de Ciencias Geológicas. Ambos investigadores llevan años estudiando las muestras traídas a la Tierra por Chang’e-5, la misión que en 2020 devolvió 1.731 gramos de suelo lunar.
La importancia del descubrimiento va mucho más allá de la simple catalogación mineralógica. Estos compuestos contienen elementos de tierras raras, esenciales para tecnologías avanzadas como baterías, imanes, sistemas ópticos y dispositivos electrónicos. Comprender cómo se forman y se distribuyen en la Luna podría resultar crucial para el desarrollo de futuras bases lunares y para la utilización de recursos in situ.
Además, su estudio ayudará a reconstruir la historia geológica del satélite, desde su formación hasta su evolución interna. También ofrece pistas valiosas sobre cómo se concentran ciertos elementos en otros cuerpos planetarios.


