Barcelona / De los egos a la solidaridad
La lesión de Raphinha va a obligar a todo el equipo a dar la mejor versión de si mismo para poder paliar la baja del brasileño.
La cercanía del Mundial, que se juega en dos meses y medio, es un factor que no puede pasarse por alto al analizar la lesión de Raphinha que deja tan tocado al equipo blaugrana en un momento muy delicado de la temporada con tres partidos seguidos ante el Atlético, el primero de ellos este sábado.
El brasileño, que arrastraba molestias durante toda la temporada no quiso perderse los amistosos de Brasil antes de la cita mundialista y se rompió para cinco semanas. Puede que ahí el ego se impusiera a la solidaridad, pero ahora el equipo tiene que ser más solidario de nunca para sacar adelante un momento clave del curso en el que más y el que menos va a mirar por si mismo con vistas a la gran cita del fútbol mundial.
El mensaje que dio Flick el pasado 21 de marzo está claro que debe de renovarse ante el vestuario porque la baja de Raphinha es cosa seria. Si Pedri, que tampoco anda en su mejor momento físico, es el termómetro del equipo y Lamine Yamal su atacante más determinante, es Raphinha el lider natural del equipo en la presión, concepto innegociable para el técnico germano. Es el brasileño el que corre al espacio, presiona la salida de balón de los defensas rivales y el que contagia a sus compañeros. Y no estará durante cinco semanas.
Con jugadores regresando de lesiones como Balde, Koundé, Eric o De Jong, Flick debe de concienciar a los suyos que en este tramo de temporada los egos y el Mundial pasan a un segundo plano y que la baja del segundo capitán del Barcelona sólo se va a poder suplir a base de trabajo en equipo.
Y es que cuando Raphinha no ha estado en el campo, el Barcelona lo ha pasado mal. Sin Raphinha, el porcentaje de victorias del Barcelona baja del 85,2% en los partidos en los que ha participado al 58,3%. Con él, el Barça ha ganado 23 de 27 partidos, perdiendo solo dos. En una de esas derrotas, a domicilio contra el Chelsea, solo jugó los últimos 28 minutos cuando el partido ya estaba decidido. En la otra, el brasileño fue sustituido justo después de que el Girona empatara. El Barça, además, marca 0,24 goles menos por partido cuando él no está en el equipo.
Una baja que sólo puede solventarse a base de solidaridad y apartando los egos.


