Arbeloa y Mbappé, ni culpables ni inocentes
El técnico no rompió nada, pero tampoco ha sido un salvador; el francés necesita mejor compañía.
Arbeloa tomó al equipo a cuatro puntos del Barça en la Liga y lo tiene a nueve, cayó en la Copa ante un Segunda y solo en la Champions, eliminando a Benfica y City y llevando al límite al Bayern, el Madrid estuvo a la altura de su historia. Podría decirse que no empeoró al equipo, pero tampoco lo salvó del desastre, lo que invita a pensar que el club buscará un relevo. La incógnita es el perfil. No funcionó la política conciliadora del último Ancelotti ni el rupturismo de Xabi. Se impone un cambio de modelo, un regreso a un equipo dominante al estilo de los grandes del momento, pero quizá no exista alguien capaz de hacerlo con esta plantilla.
También resulta tentador volverse ahora contra Mbappé, que llegó a un equipo campeón de todo y lleva dos años en blanco. Sería injusto. Ha sufrido baches y lesiones, también ha tomado decisiones imprudentes, pero le han rodeado peores plantillas que a Cristiano y Benzema, por citar héroes cercanos, y ha ofrecido un número de goles más que razonable (84 en dos años). Solo en esta Champions ha dejado quince. No hay mejor delantero en el mundo. Así que lo que conviene es crearle un entorno donde la vida sea más fácil. Incluso con Vinicius a su lado. Es de esperar que aparezca un técnico que descubra que no son agua y aceite.


