Una ley contra el terror: “Os vamos a matar, de aquí no salís vivos”

Insultos, amenazas, puñetazos y patadas. La violencia contra los árbitros no cesa y se ha vuelto un gran problema que apunta a cambiar la legislación en España.

Ruby Arés
As
“Hemos cometido un error histórico al normalizar la violencia”. Esta frase de Paco Hevia, representante del sindicato arbitral AESAF, resume a la perfección lo que está sucediendo un fin de semana tras otro en los campos de fútbol por toda España. Insultos, amenazas, puñetazos y patadas. Esa es la cruda realidad del arbitraje en el fútbol base. Situaciones terroríficas que atacan frontalmente los valores del deporte. Reforzar la figura de los árbitros a través de la Ley se plantea como la solución más eficaz para atajar este problema.

El fútbol tiene un problema con la violencia. Cada vez hay más incidentes en los campos y los árbitros suelen ser uno de los grandes damnificados. AS ya desveló en diciembre un informe del Comité Técnico de Árbitros (CTA) que ha llegado a manos del Gobierno: 177 colegiados fueron agredidos físicamente durante la temporada 2025-26. Es decir, cada fin de semana de media se atenta contra la integridad de cuatro árbitros. Muchos de ellos menores. Y sin tener en cuenta los ataques verbales...

“Llamad a la Guardia Civil, no vais a salir vivos”

Arbitrar se ha vuelto una profesión de riesgo. Cada vez hay más familias que tienen miedo a que sus hijos tomen este camino, como confesaba a este periódico la madre de un joven árbitro gallego agredido la pasada temporada: “Ojalá mi hijo me diga que el año que viene no quiere seguir pitando”. Porque estos actos violentos no cesan por muy traumáticos y desagradables que sean. Porque el mundo del fútbol lleva años escandalizándose con situaciones como las vividas en febrero de 2025 en Gran Canaria, cuando unas árbitras tuvieron que sujetar una puerta ante las acometidas de los jugadores que disputaban Teldecosta-Arena Futboltec. Quienes intentaban acceder al vestuario arbitral al grito de “Venga, abran, hijas de puta, que las vamos a reventar, zorras”. O como la brutal paliza que recibió Abdessamad Mokhtar El Kharaifi, con tan solo 23 años, en Guadalajara. A la salida del campo le rompieron la mandíbula de una patada y le provocaron un derrame en el ojo izquierdo, el cual casi pierde.

Esta temporada nada ha cambiado. Todo sigue igual. Como se ha podido comprobar este fin de semana, donde en uno de los incidentes se demuestra la denuncia de Paco Hevia, se han normalizado las agresiones. En Asturias, en un partido regional entre el San Luis y el Llanera B se sucedieron una cadena de sucesos a cada cual más alarmante. Primero, el entrenador fue expulsado por gritarle al árbitro “como digas lo nuestro y no lo de ellos voy a matarte”. Posteriormente, en el minuto 77, el futbolista Guillermo Álvarez propinó un puñetazo al árbitro, derribándole al suelo. Y, cuando este todavía estaba tendido en el césped, intentó patearle sin éxito. Dos actos terroríficos en partido que no fueron censurados por el San Luis en un inicio. Todo lo contrario, se justificó en un comunicado firmado por su secretario general: “Los colegiados realizaron, a nuestro parecer, una actuación torticera y descaradamente favorable hacia el conjunto local. Desde el club no condenamos la agresión al árbitro por parte de nuestro jugador, dado que creemos que las decisiones arbitrales que hemos sufrido durante el encuentro de hoy propician este tipo de comportamientos. Apoyamos a nuestro jugador el cual es una pieza fundamental del club, y por ende no será apartado del mismo”. La indignación popular y de instituciones como la Federación Asturiana y el CTA llevó a que horas más tardes el presidente del San Luis emitiera un comunicado censurando los acontecido y despidiendo al secretario general (que era su hijo y exárbitro) por el lamentable comunicado.

Pero este último fin de semana no ha quedado ahí. En Aragón hubo otro episodio violento contra las árbitras del Atlético Cariñena - Montecarlo. Como así recoge el acta arbitral que han difundido medios locales: “Una vez finalizada la primera parte, cuando nos dirigíamos al vestuario arbitral acompañados por el delegado de campo, el auxiliar del equipo local don José Martín Nivela Bribián, ha comenzado a realizar gestos hacia el público, con ambos brazos en alto, para incentivarles a que nos increparan y nos insultaran, provocando con ello que el público que estaba animando al equipo local, intentara saltar la valla que separa al público del terreno de juego y se dirigiera a nosotros en los siguientes términos: ‘Eres una cacho puta’”. Y recalca los siguientes insultos: “Os vamos a matar, de aquí no salís vivos, ya podéis cobrar bien el partido porque os vamos a partir los dientes, ya podéis ir llamando a la Guardia Civil porque de aquí no salís vivos...”.

Un cambio en la ley

Todas las instituciones saben que hay un gran problema. Desde la Federación Española de Fútbol hasta el Comité Técnico de Árbitros pasando por LaLiga y el Consejo Superior de Deportes. Se intenta poner coto al problema. La patronal de clubes denuncia semanalmente los cánticos ofensivos contra los árbitros en Primera y Segunda División, para servir de ejemplo como lucha contra la violencia y que no se replique en el fútbol base. La RFEF realiza campañas de concienciación y junto al CTA refuerza los protocolos contra la violencia tanto física como verbal. Pero no es suficiente.

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